Friday, February 16, 2007

TODAS IBAMOS A SER REINAS


Antecedentes

Capítulo II .



Cecilia Labrin Sazo
Tenía 25 años el 12 de Agosto de 1974, fecha de su detención y desaparecimiento; se encontraba embarazada de tres meses. Cecilia era la mayor de tres hermanos y tenía 12 años cuando sus padres se separan, quedando la familia en pésimas condiciones económicas.
La recuerdan bajita, de grandes ojos sonrientes. Alegre, vivaz, Coqueta. Llena de amigos, conversadora y extraordinariamente generosa. Quiso estudiar Servicio Social por su vocación de ayudar a los más pobres, pobreza que ella había conocido muy duramente en la niñez.
Madura y serena para enfrentar los problemas, al quedar sola su madre, ella se transforma en su apoyo, su confidente, su guía: cumple el papel de pilar de la familia al separarse sus padres y más tarde, cuando hay que internar a un hermano que desarrolla un cuadro de esquizofrenia.
Muy buena alumna en la secundaria y en la Universidad. Su gran compromiso social y político la lleva a participar activamente en la reforma universitaria. Más tarde ingresaría al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR, militancia que su familia ignoraba hasta después de su detención.
Una compañera de estudios que la recuerda años más tarde, cuando Cecilia ya estaba desaparecida, se expresa así: "Tenía una clara inteligencia Nunca la vi restarse a vivir plenamente.
Nunca la vi vacilar en la defensa de sus ideales. Todo en ella tenía una gran armonía".
Era responsable y trabajadora, al momento de ser detenida Cecilia tenía una ayudantía en su escuela y trabajaba en la fábrica Hucke. El golpe de estado la habla afectado profundamente. No tomó sin embargo ninguna precaución, a pesar de que día a día comentaba a su madre y hermana, lo que estaba sucediendo con amigos de ella.
El día 12 de Agosto de 1974 fue detenida y sacada de su hogar ante la presencia de su madre y hermana: "se veía tranquila. Dijo: No te deprimas mama, yo no voy sola; llevo a mi hijo y él me dará fuerzas y muchos deseos de seguir luchando".
En el Recurso de Amparo la madre de Cecilia describe el secuestro de su hija:" el día 12 de Agosto a las 10 de la noche, llegaron hasta nuestra casa tres personas que no se identificaron.
Pidieron ingresar al interior de la casa, por cuanto querían hablar con mi hija, doña María Cecilia Labrín Sao, quién en ese momento se encontraba en cama, y ante el requerimiento de estas personas se levantó a conversar con ellas; estas personas ya habían venido hasta nuestra casa 10 días antes y también habían solicitado hablar con mi hija, que se encontraba en ese momento en cama debido a dificultades que tenía a raíz de un embarazo: en esa ocasión estas personas le pidieron que los acompañara; pero en vista de que mi hija no estaba bien de salud expresaron que volverían. Esta segunda vez estos individuos le pidieron que se vistiera para que los acompañara a hacer una consulta, según dijeron, 'cuestión de media hora y que ellos mismos la traerían de vuelta; una vez que mi hija se vistió salieron de la casa y la subieron a una camioneta Chevrolet de color rojo; yo les solicité que me permitieran acompañada; sin embargo me dijeron que no podía; por cuanto en la cabina no cabina más de cuatro personas".
"Como estos individuos me dijeron que la llevaban a la Comisaría 23 de Carabineros, esa misma noche me dirigía ese lugar, sin embargo allí Carabineros me informó que ellos no la habían detenido ni se encontraba en ese lugar".
La madre de Cecilia nos describe así a los tres hombres que llegaron a su casa el día 12 de Agosto de 1974: "Eran hombres jóvenes, bien vestidos, estaban de civil Uno era bajo de unos 25 años, algo gordo, ojos claros. Estaba algo bebido. Otro, era flaco, enjuto, también bajo y moreno, tendría unos 35 a 40 años. El que hacía de jefe era alto, moreno, delgado, pelo crespo... los reconocería inmediatamente si los volviera a ver.., todos muy gentiles, Cecilia los hizo pasar, no estaba asustada". Frente a una pregunta dirigida de sí estaría Osvaldo Romo en el grupo, la señora Olivia responde categóricamente que no.
Gloria Ester Lagos Nilsson
Era alta, delgada, trigueña, hermosa, alegre, llena de vida. De ojos grises, de mirada profunda y dulce, extraordinariamente cariñosa.
Al momento de ser detenida el día 26 de agosto de 1974 tenía 28 años y se encontraba embarazada de tres meses y medio. Tenía tres hijos de su primer matrimonio: Héctor de 10 años, Marcela de 8 y Patricio de 6. Había nacido en Porvenir, al sur de Chile el día 29 de septiembre de 1945. El hermano de Gloria se habla asilado a comienzos de 1974 en la Embajada de México debido a que era intensamente perseguido; este hecho produjo en Gloria una enorme tristeza.
De profesión secretaria, trabajó en La Moneda junto al presidente Salvador Allende a quien Gloria admiraba profundamente. Sus hijos pequeños la habían acompañado varias veces al palacio presidencial.
Después del golpe militar su casa fue allanada violentamente en dos oportunidades.
Dos días antes de su secuestro había presentado en el Comité por la Paz un Recurso de Amparo por Julio Humberto Rodríguez Jorquera, su conviviente, quien había sido detenido por el Servicio de Inteligencia Militar. El mismo día que la detuvieron venía de presentar un nuevo Recurso de Amparo, el que consta en los archivos del Comité por la Paz. Al llegar a su casa los vecinos le advirtieron que no entrara pues había hombres armados en su departamento. Ella respondió "como no voy a entrar si están mis hijos adentro".
Esa noche los agentes habían conducido a Julio Humberto a casa de Gloria donde ella y sus hijos lo vieron brutalmente torturado. En esa oportunidad Julio Humberto logra huir por la cocina del departamento ante un descuido de sus aprehensores.
Al parecer, por antecedentes que tenemos, Gloria fue llevada de rehén debido a la huida de Julio Humberto Rodríguez, quién luego logró asilarse en una embajada.
Muchos años después su hija Marcela relata así su secuestro: "en ese momento tocaron la puerta en forma violenta preguntando por mi madre, ante nuestra desesperación y súplica, los militares respondieron que no nos preocupáramos, que le harían algunas preguntas y que al día siguiente estaría de regreso".
Su hija Marcela tiene la imagen grabada nítidamente en la memoria, como si hubiera sido ayer:
"cuando vi que mi madre se alejaba corro a la ventana llorando y gritando una y otra vez que no se la llevaran, allí divisé unos como vestidos para la guerra. Yo quería que mi madre se quedara conmigo, con nosotros tres, pero no fue así".
Cecilia Bojanic Abad.
Cecilia era la mayor de 3 hermanos. Su padre, Andrés Bojanic era empleado en la Farmacia Bristol de Providencia y su madre Eliana Abad, dueña de casa.
Cecilia nació el 7 de mayo de 1951. Desde chica tenía gustos marcados por el dibujo, la pintura, e incluso llegó a escribir dos o tres cuentos que su madre guarda celosamente. Siempre participaba o era la que organizaba los actos culturales de su colegio. Era además muy sociable. Por dificultades económicas de su familia debió terminar sus estudios secundarios en una escuela nocturna. Por esa época tomaba clases de canto. "Tenía una gran sensibilidad frente a la pobreza, siempre estaba tratando de ayudar a los niños más necesitados. La injusticia la desesperaba. Fue en el liceo donde conoció a Flavio", quién era "brillante y generoso". Se casó con él a los 20 años, la madre de Cecilia dice que ellos:"llevaban una vida humilde y eran felices en su sencillez'.
Cecilia trabajaba como secretaria. Primero en una empresa de publicidad y luego, al momento de su detención, en el laboratorio Sandoz.
El día 2 de Octubre de 1974, individuos armados llegaron a la casa ubicada en la calle Paraguay 1156 de la comuna de la Granja, donde vivían Flavio, Cecilia y su hijo Leonardo de un año y medio de edad. Los individuos luego de allanar la casa y al no encontrar a Flavio secuestraron a Cecilia y a Leonardo. Ella alcanzó a gritar a una vecina "dile a mi mamá que no sé cuando vuelva que no alcancé a lavar la ropa del niño".
Su madre relata: "al día siguiente al ir al departamento, encontré las tazas servidas, el pan y el café y la mamadera que Leonardo no tomó. Además un gran desorden en toda la pieza".
Los secuestradores, dos individuos vestidos de civil, en el momento que huían con Cecilia y su pequeño hijo, se encontraron con una vecina en un pasadizo que separaba a ambas casas y la amenazaron con una pistola diciéndole: "usted no ha visto nada".
Luego del rapto de madre e hijo, que fueron introducidos en un automóvil, los secuestradores se dirigieron a la casa de la hermana de Cecilia, Jimena Carolina, a buscar a Flavio Oyarzún. Este se encontraba en la casa de una vecina de Jimena Carolina siendo allí detenido. La señora Mary Walter, relatará más tarde estos hechos.
Todos estos hechos fueron detallados en la denuncia por el secuestro de Cecilia y Flavio, interpuesta un tiempo después por la madre de Flavio, señora Herminia Soto Almocid, C.I. No: 33.602 de Puerto Ayes, ante el Cuarto Juzgado del Crimen de Mayor Cuantía de Santiago, Causa Rol 9.746. En ella, doña Herminia declara: "el día 2 de Octubre de 1974, alrededor de las 6 de la tarde dos individuos, vestidos de civil y armados y que, según presumían personas que los vieron, serían de los Servidos de Inteligencia, llegaron hasta el domicilio ya indicado del matrimonio ya individualizado y a viva fuerza, apoyándose en las Armas que portaban y exhibían y aprovechándose de la superioridad de su sexo, procedieron a secuestrar a mi nuera y a mi nieto Leonardo Oyarzún Bojanic, de sólo año y medio de edad".
"Los secuestradores o aprehensores, que en ningún momento se identificaron, incluso en el momento que huían y ya habían sustraído al menor y a su madre, se encontraron en un pasadizo que separaba la casa de mi hijo con la casa colindante, con una vecina a quiénes amenazaron diciéndole: 'usted no ha visto nada'. Esta vecina, que naturalmente esta muy asustada y que no ha sido posible que me diera su individualización completa, aún vive en la misma dirección, calle Paraguay No 1340, paradero 22 de Santa Rosa, en esta ciudad".
"Esa misma tarde estos individuos llevaron a mi nuera Cecilia Bojanic, a casa de una hermana de ella (se refiere a doña Jimena Carolina Bojanic), en donde procedieron a aprehender o secuestrar a mi hijo, Flavio Arquimides Oyarzún Soto, ya individualizado, llevándoselo junto con su esposa a un lugar no precisado. El menor Oyarzún Bojanic fue devuelto el mismo día en que fuera sustraído. Sin embargo a sus padres aún se les mantiene privados de libertad y ocultos".
En el mismo proceso comparece, además doña Mary Walter Armijo, domiciliada (al igual que la hermana de la afectada) en Plaza Sanfuente No 252, de las Condes quien declara a fs.14: "..fui testigo presencial de la detención de Flavio Oyarzún, hecho que ocurrió el día 2 de Octubre de 1974 y mientras éste se encontraba de visita en mi domicilio. Llegaron ese día dos personas vestidas de civil, las cuales traían detenida a la esposa de Oyarzún y al hijo de ambos, de meses de edad. Estas personas no se identificaron y solamente se limitaron a entrar y sacar a Oyarzún desde mi domicilio en calidad de detenido".
Jacqueline Paulette Drouilly Yurich
Jacqueline tenía 24 años cuando fue detenida el día 30 de Octubre de 1974. Al día siguiente detuvieron a su esposo, Marcelo Salinas. Jacqueline se encontraba embarazada de tres meses.
Había nacido en Santiago el 3 de Diciembre de 1949 y era la mayor de 4 hermanas. Su madre es Norma Yurich y su padre Jorge Drouilly. La infancia y adolescencia de Jacqueline transcurrió en Temuco, ciudad a la que su padre, de profesión arquitecto, había sido trasladado por el Ministerio de Obras Públicas. Estudió en el Colegio Alemán de esa ciudad.
Según su madre, Jacqueline hablaba perfectamente alemán: "Los últimos años de enseñanza media los cursó en el colegio Bautista de Temuco. Luego entró en la carrera de Servicio social En medio de la lluvia del sur creció mi hija, hasta que volvió a Santiago ya casada".
Al llegar a Santiago ingresó a la escuela de Teatro de la Universidad de Chile, esperando reanudar sus estudios de Servicio Social.
La madre la describe: "alta, delgada, de caderas anchas, muy graciosa, como una gacela por sus movimientos. Llamaba la atención por su físico, pero más que nada destacaba en ella, la alegría espontánea. Era de una actividad desmedida; donde ella llegaba, todo cambiaba". Algunos de sus amigos la describen buena para las fiestas, sencilla y alegre, buena para los cuentos y las bromas; su alegría y su risa eran contagiosas. Tenía un afán por ayudar a todo el mundo, la pobreza la desesperaba, siempre andaba juntando ropas y juguetes para los niños pobres de Temuco. Personas que la conocieron cuando Jacqueline era una niñita la evocan como un torbellino, alegre, risueña y juguetona.
Jacqueline se había casado el 2 de Agosto de 1974 con Marcelo Salinas Eytel, de 32 años, Técnico Electricista, militante del MIR. Al momento de su detención Jacqueline vivía con Marcelo en la parte de arriba de la casa de María de la Luz Varela, compañera de la Universidad, quien posteriormente entrega testimonio y detalles de la detención del matrimonio.
El día 30 de Octubre de 1974, cerca de la media noche, individuos de civil llegaron a la calle Alberto Decombe, número 1191. Jacqueline se encontraba en la planta baja haciendo un trabajo a máquina para la Universidad junto a su compañera de estudios: los individuos preguntaron por Marcelo Salinas. Jacqueline les dijo que no estaba, pero se identificó como su esposa. Inmediatamente empezaron a interrogarla y bruscamente la hicieron subir al segundo piso, donde la golpearon brutalmente, mientras allanaban, para que indicara el paradero de Marcelo. Jacqueline alcanzó a ponerse un abrigo de lana y un gorro y se la llevaron. Los aprehensores le dijeron a María de la Luz Varela que la detenían como rehén.
A las 6 de la mañana del día siguiente, 31 de Octubre de 1974 volvieron los hombres fuertemente armados y en varios vehículos. Se instalaron en la casa a esperar. En un momento sonó el teléfono. Era Marcelo quien llamaba. Obligaron a que contestara la hija de la dueña de casa, quién dijo que Jacqueline estaba en el baño, según le indicaron los agentes. Marcelo le pidió que le dijera que en 20 minutos más la pasaría a buscar. Así lo hizo, llegando en un taxi al domicilio; al ver a los militares pensó seguir de largo, los hombres dispararon a las ruedas del auto. Marcelo y el chofer fueron detenidos.
Michelle Peña Herreros.
Era hija natural de doña Gregoria Peña Herreros. A la edad de 9 años, la madre de Michelle había atravesado los Pirineos, junto a sus padres en pleno invierno, huyendo del franquismo. Era 1939. La guerra civil española habla terminado y los que hablan luchado defendiendo la República huían hacia Francia. En Francia los esperaban, los campos de refugiados y luego la segunda guerra mundial. A los 16 años de edad su madre Gregoria queda embarazada de un joven francés, quien no reconoce a Michelle ni le da su apellido: "No dudé en ningún momento en tener a mi hija, a pesar de que el padre no quiso casarse conmigo".
Michelle nació en Francia en la dudad de Toulouse, el día 27 de Julio de 1947. En 1952 llega a Chile con su madre y sus abuelos; venían a reunirse con la hermana de su abuela y su marido don Antonio García quién había llegado a Chile en el Winnipeg. Michelle creció rodeada de españoles refugiados, oyendo los relatos de la guerra civil, las canciones de la resistencia y compenetrándose de los ideales de justicia e igualdad que todo ese ambiente transmitía.
Desde niña se identificó con las ideas de la democracia y el socialismo.
La madre la recuerda: "sana pero malaza para comer, cuando algo no le gustaba simplemente me amenazaba con vomitar y lo hacía. Muy inteligente, especialmente hábil y rápida para las matemáticas, pero floja para estudiar... Confiaba en sus capacidades, prefería leer, escuchar música y tocar guitarra. Alegre; pero rabiosa, eso sí nada de rencorosa. Tenía un carácter decidido y firme Cariñosa y amistosa con la gente que quería. Fumaba un cigarrillo tras otro, apasionada por muchas cosas; sin embargo fácilmente abandonaba algo que había empezado...
Era extraordinariamente generosa... Había tenido tres pololos, todos ellos más pobres y necesitados que ella."
Michelle siempre vivió en Santiago, estudié en el Liceo Nº 1 de Niñas: "Dio excelente prueba de aptitud académica" y entró a estudiar medicina a petición de la madre, "pero a pesar de que era una apasionada de Freud prefería las matemáticas y por eso se decidió por ingeniería".
Gregoria se casó en Chile y tiene una hija, Gabriela, 16 años menor que Michelle: "ella la quería enormemente, como a una verdadera hermana.
Michelle era "alta, gorda, de tez blanca, ojos muy grandes de color café, muy expresivos y de mirada firme y alegre algo burlona, la nariz respingona. Sumamente expresiva, hablaba con sus gestos y sus manos... Era discutidora, no se quedaba callada sobre todo frente a las injusticias...
No era española, se sentía profundamente chilena".
Michelle se había ido a vivir con dos compañeras a un departamento en la calle Mosqueto, uno o dos años antes del golpe militar. Visitaba a su familia a menudo. Por esa época cursaba el tercer año de ingeniería, había trabajado además como bibliotecaria en el Instituto Chileno Vietnamita de Cultura y como secretaria en los Sindicatos Obreros de Mademsa y Cristalerías Chile.
Seis meses antes de su detención Michelle empezó a ser buscada. Gregoria, su madre, era vigilada constantemente. Hombres de civil hicieron punto fijo en la fuente de soda que Gregoria tenía frente a las Fiscalías Militares. Su casa fue allanada en dos oportunidades. Seguían a Gregoria constantemente. Era la persecución contra el Partido Socialista.
Diez o doce días antes del secuestro de Michelle, relata Gregoria: "logre juntarme con ella, nos encontramos en el Drugstore de Providencia, Luego fuimos a comer un sandwich de lomito al "Kika". La encontré sumamente delgada, allí supe que estaba embarazada de ocho meses y medio. Habíamos hecho todos los trámites para asilada en la embajada de Francia. Michelle no aceptó, creía que la dictadura no podría <¡unir mucho tiempo. En esa oportunidad me contó que su compañero era Ricardo Lagos Salinas; joven militante del Partido Socialista". Ricardo era hijo del ex Alcalde de Chillán quién junto a su esposa que se encontraba embarazada, Sonia Ojeda Grandón, y a su hijo Carlos Eduardo fueron muertos durante un operativo militar realizado en su propio domicilio en la ciudad de Chillán, pocos días después del 11 de septiembre de 1973. Ricardo de 24 años, ex Presidente de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Concepción, fue arrestado junto a Michelle el día 20 de junio de 1975 a las 15:30 hrs. en la Villa Japón, situada en el sector Las Rejas. El arresto fue practicado posiblemente por la DINA. No existe ningún testigo que haya aceptado hacer denuncia de este hecho. Por esos días fueron detenidos altos dirigentes del Partido Socialista, Carlos Lorca y Exequiel Ponce, ambos desaparecidos. Nalvia Rosa Mena Alvarado. Nació el 26 de Agosto de 1955. Tenía 20 años al momento en que fue secuestrada junto a su cónyuge, su cuñado y su hijo de dos años y medio, el día 29 de Abril de 1976. Su padre, Segundo Mena Salinas, era obrero, militante y dirigente del Partido Comunista de Chile, casado con doña Ernestina Alvarado Rivas. En total tenían once hijos, Nalvia era la séptima. La familia era pobre, pero todos los hijos fueron a la escuela y recibieron la enseñanza básica. Los mayores al momento del golpe, estaban en la Universidad. "Esta familia tenía una pobreza tan digna" recuerda doña Ana Gonzalez, suegra de Nalvia y agrega: "Nalvia era alta, esbelta de grandes ojos café claro, pelo castaño liso, de mirada muy dulce igual que su carácter, callada y tímida, pero muy expresiva, de pocas palabras, pero decía justo lo preciso. Se destacaba por sus habilidades; por su afán de superarse". Llega a la enseñanza media sin dificultades. De hermosa voz, es seleccionada para el coro de su población. Poco a poco empieza a interesarse por los problemas sociales. Participa en trabajos voluntarios de hermoseamiento de las plazas del barrio. En su adolescencia empieza a militar en las Juventudes Comunistas. Durante el Congreso del año 1972 conoce a Luis Emilio, militante al igual que ella. Luego del golpe ambos intentan asilarse, pues el hermano mayor de Nalvia había sido detenido y ambas familias estaban amenazadas por la represión; sin embargo son rechazados por la Embajada de Holanda, pues Nalvia se encontraba embarazada. Durante meses deben vivir de allegados en la casa de los padres de Luis Emilio. Más tarde, Luis Emilio junto a su hermano Manuel logra trabajar en una pequeña oficina de comercialización de impresos en la calle Nataniel 47. Por primera vez en la vida ambos tuvieron una ligera tranquilidad económica. Nalvia acostumbraba a ir con su pequeño hijo, todas las tardes a buscar a su esposo y a su cuñado Manuel. Así sucedió el día en que todos fueron secuestrados. La madre de Nalvia Rosa relata los hechos: "El 29 de abril de 1976, Nalvia Rosa junto a su hijo de 2 años y medio de edad, me visita y seria aproximadamente a las 19:30 P.M. junto con sus dos hermanas que la acompañaron al lugar de trabajo de Luís Emilio, su esposo, en Nataniel 47. Con él trabajaba Manuel Guillermo, su hermano. A las 21:30 P.M. se dirigieron a su hogar; con su hijo pequeño. Antes de llegar a su casa fueron interceptados por seis individuos de civil que portaban metralletas, los que bajaron de un auto Chevy de Investigaciones, un taxi y una furgoneta, golpeándolos ferozmente. Nalvia fue golpeada en el vientre por uno de sus aprehensores con una metralleta, cayendo desmayada, fue entonces introducida a uno de los vehículos, junto con su hijo, su esposo y su cuñado. Los vehículos partieron con rumbo desconocido. Alrededor de la medianoche, a media cuadra de la casa de la familia Recabarren Mena, fue arrojado desde un taxi el hijo de Nalvia, por un hombre alto y corpulento. El niño se encontraba muy nervioso e impresionado por los hechos de la detención. Fue encontrado llorando por Ana su abuela paterna. Al día siguiente, Manuel Segundo Recabarren Rojas padre de Luis Emilio y Manuel Guillermo, salió de casa muy de mañana con el objeto de hacer las averiguaciones del caso. Tampoco llegó a su destino fue también detenido y hecho desaparecer por las fuerzas de seguridad Por averiguaciones posteriores al día de la detención de Nalvia, de su esposo, su cuñado y también de su suegro, se sabe que hubo personas que presenciaron los hechos". "Desde el día 30 de abril del 76, en la mañana, cuando se presentó mi consuegra en mi hogar, con mi nieto en brazos, supe de la detención de mi hija Nalvia Rosa, de su esposo, de su cuñado y de su suegro. Por Ana Gonzalez, su suegra, sabemos que Nalvia había alcanzado a comprar un buzito blanco para su futuro hijo y se había hecho un vestido para su embarazo: "hermoso, pues dentro de su pobreza ella tenía muy buen gusto y era como distinguida". Elizabeth de las Mercedes Rekas Urra. Tenía 27 años cuando fue secuestrada el día 26 de Mayo de 1976. Había nacido en Santiago el 28 de Marzo de 1949. Era casada con Antonio Eliozondo Ormanechea, quién fue detenido y desapareció junto con ella. Se encontraba embarazada de 4 meses. Al igual que Cecilia Labrín, Elizabeth había estudiado la carrera de Asistente Social. Tanto su madre como su padre fallecieron mucho antes de su detención. La vida para ella y su hermano Andrés, con quien vivía, no era nada de fácil. Sus compañeros de escuela la recuerdan: "vital ocurrente, destacaba entre los grupos de alumnos de la escuela de trabajo social de la calle Condell. Siempre conversando, ideando, organizando cosas para llevar adelante el proceso de la Unidad Popular. Hermosos rayados, bellas canciones, formaban parte de ese ambiente fraterno y solidario que se daba en todas las universidades". De estatura media, delgada, morena, rápida de mirada y de movimientos. No dejaba nunca de trabajar para obtener reivindicaciones: la instalación de un buen casino para los estudiantes y funcionarios, la preparación de una pascua con obsequios para todos. Después del Golpe Militar del 11 de Septiembre quedó sancionada en su escuela. En ese momento hacía el seminario de título. Logró finalmente reincorporarse y recibirse antes de la detención. Cuando fue secuestrada trabajaba como Asistente Social del Metro de Santiago. De la detención de Elizabeth y su esposo Antonio podemos informarnos por el Recurso de Amparo presentado ante la Corte de Apelaciones de Santiago por Andrés C. Rekas Urra, C.I. No: 6.018.043-1, de Santiago. A f.s. 8 acompaña una declaración jurada de la detención y los hechos que él presenció que configuran la búsqueda y la detención de los afectados por agentes de la DINA. Dice en su declaración "que el día Sábado 22 de Mayo del presente año (1976) fui informado por vecinos míos que personas de civil que se identificaron como pertenecientes a la Dirección de Inteligencia Nacional DINA, habían preguntado por mí en el barrio, interesándose especialmente en mis actividades y lugar de trabajo; que al día personas volvieron al barrio, y esta vez comenzaron a inquirir entre los vecinos datos acerca de mi cuñado don Antonio Elizondo Ormanechea, casado con mi hermana Elizabeth Rekas Urra..". Más adelante Andrés Rekas relata su detención, ocurrida el 24 de Mayo: 'poco rato después de haberme ingresado a Villa Grimaldi me llevaron a una sala distinta en la que procedieron a interrogarme. Este interrogatorio se centro en preguntas respecto de mi hermana Elizabeth y de mi cuñado Antonio, inquiriéndome insistentemente acerca de sus actividades; y pude percatarme que estaban bastante informados acerca de las actividades que desarrollaban tanto mi hermana como mi cuñado, como también, en qué se habían desempeñado con anterioridad al 11 de Septiembre de 1973. Durante este interrogatorio me afirmaron que me dejarían en libertad sólo cuando detuvieran a mi hermana y mi cuñado, a quiénes estaban buscando precisamente para detenerlos. Durante este interrogatorio me preguntaron por una persona a la cual describieron como rubia, medio gordito, que andaba con un maletín y que con frecuencia iba a la casa, como también a qué Iba esta persona a nuestra casa, la persona a la cual hacían referencia es don Juan Maino Canales, a quién yo conozco hace varios años, que era compañero de curso en la universidad de mi cuñado; en el último tiempo estaban haciendo juntos su trabajo de memoria para la Universidad Técnica del Estado, razón por la cual incluso, Juan Maino Canales se quedaba a dormir en el departamento de mi hermana y mi cuñado. Una vez finalizado el interrogatorio fui sacado de Villa Grimaldi en el mismo vehículo en que se me detuvo, y me expresaron que me llevaban 'a ver si es tu hermana la persona que buscamos al llegar al centro de la ciudad me sacaron la venda y estacionaron el vehículo en la calle Lord Cochrane, frente al lugar donde trabajaba mi hermana, en la sede de la Dirección del Metro, a esperar que ésta saliera, para realizar el reconocimiento; aproximadamente a las 18:30 hrs. llegó hasta el lugar mi cuñado Antonio, en la citroneta en la que se movilizaba a la firma en que trabajaba, salió mi hermana, se subió a la citroneta y partieron. Al momento de llegar mi cuñado y ser visto por los agentes de la DINA, que estaban en el vehículo junto a mi; éstos exclamaron. 'éste es el. que andábamos buscando comparándolo con la fotografía tamaño carnet que de él tenían en sus manos, y que me habían mostrado anteriormente durante el interrogatorio; al ver a mi hermana, estas personas de la DINA expresaron igualmente: 'ahí viene la... que buscamos; una vez que partió la citroneta de mi cuñado Antonio, partió el Fiat 125, en que me tenían, detrás de ellos, con la intención de detener a sus ocupantes; sin embargo, varias cuadras más allá la citroneta se perdió de vista,ante lo cual los agentes de la Dina expresaron en voz alta su malestar por el hecho de que se les habían arrancado, ya que lo que pretendían ellos era detenerlos". El día 26 de mayo, aproximadamente a las 19.00 hrs. Andrés Rekas, todavía detenido en Villa Grimaldi, identificó la llegada de la citroneta de propiedad de la firma donde trabajaba su cuñado, que tenía un ruido característico cuando se detenía. Pudo también reconocer la voz de su hermana por los gritos que escuchó de ella. A los 2 días de su detención Andrés fue dejado en libertad, previa amenaza, para que no contara a nadie lo sucedido. Continuando su relato, agrega: "el día subsiguiente fui al departamento donde vivía mi hermana con su esposo, pudiendo constatar que ellos no se encontraban en él, y mirando por la ventana observé que en el interior había un gran desorden con cosas en el suelo y todo revuelto, signos evidentes de haber sido allanado; el mismo día viernes fui a los respectivos lugares de trabajo de mi cuñado y de mi hermana, donde constaté que ellos no habían ido a trabajar desde el día jueves, siendo el día miércoles el último que concurrieron a su trabajo, en la empresa Constructora "Raúl Varela" donde trabajaba mi cuñado y a la cual pertenecía la citroneta en que se movilizaba y que yo vi en Villa Grimaldi me confirmaron que no tenían noticias de mi cuñado ni del vehículo que él utilizaba". Horas más tarde, el mismo día 26 de mayo de 1976, fue detenido Juan Bosco Maino Canales, militante y dirigente del Partido Movimiento de Acción Popular Unitario, MAPU. De Elizabeth Rekas, embarazada, así como de Antonio Eliozondo y de Juan Mamo no se tiene ningún otro antecedente. Sus nombres aparecen en la lista de las personas detenidas y desaparecidas. Reinalda del Carmen Pereira Plaza. Era de mediana estatura, delgada, de hermosos ojos verdes, de cabello muy fino, color castaño oscuro, liso, con una sonrisa permanente en los labios. De movimientos rápidos y cortantes. Muy altiva, introvertida, reservada y exigente con las amistades, pero con las pocas que tenía, establecía lazos muy profundos. Muy ordenada y meticulosa. A veces ligera de genio. En general no era buena para bailar ni era muy amiga de las fiestas, pero según su madre "bailaba en forma muy especial la cueca." Reinalda había nacido el 5 de mayo de 1947, tenía 29 años cuando fue secuestrada y se encontraba en su sexto mes de embarazo. La recuerdan como una niña muy serena. Su padre Luis Pereira Lobos provenía de una familia humilde del pueblito de Viluco al interior de Maipo y su madre Luzmira Plaza Medina era de origen campesino. Cuando Reinalda tenía 4 ó 5 años, sus padres se trasladan con ella a Santiago a fin de darle una buena educación. Ella era la única hija. Muy pobres, la madre debía trabajar en diferentes oficios para ganarse la Vida: "Trabajé de todo, de empleada; de ama de llaves, en fin de cualquier cosa para educar a Reinalda'. Arrendaban una casita en Quinta Normal. El padre de Reinalda falleció cuando ella era aún una niñita; la madre continué trabajando duro para educarla. Reinalda responde a estos esfuerzos con inteligencia, dedicación, alegría, aprende de oído a tocar la guitarra, se esfuerza en ser la mejor alumna, brillante para las matemáticas. Egresa a los 16 años como la mejor alumna de humanidades del Liceo No 11. Su deseo era estudiar medicina, pero su situación económica se lo impide. Finalmente estudia Tecnología Médica especializándose en Hematología y Transfusión Sanguínea. Al egresar de la Universidad, en 1969, trabaja en la Escuela Dental y luego en el Hospital Sótero del Río. La madre no sabe exactamente cómo Reinalda fue adquiriendo su compromiso ideológico. "El padre que era de izquierda, le hablaba algo... de las injusticias, de la explotación, pero a mí eso no me gustaba, además siempre que le preguntaba algo ella me respondía haciendo el gesto, lo que sabe esta mano no lo puede saber la otra". Nos cuenta doña Luzmira. En julio de 1973 Reinalda del Carmen se casa con Max Santelices. "Previamente había tenido tres pololos, pero ella era exigente y ninguno la había convencido". Max era kinesiólogo y, al igual que ella, trabajaba en el Hospital Sótero del Río, "Se adoraban... siempre juntos" Para el día del golpe "salieron nuevamente a su trabajo, no pudieron volver hasta el cuarto día, ella venía triste pero serena". Advirtió a su madre "si nos pasa algo trata de no desesperarte". Siguieron trabajando normalmente pero el 29 de septiembre ambos fueron detenidos en el Hospital, junto a otros funcionarios, por soldados del Regimiento Ferrocarrilero de Puente Alto. Durante todo ese día estuvieron en el cuartel, Reinalda fue liberada en la noche, con el compromiso de firmar semanalmente. Max fue conducido al Estadio nacional Reinalda concurrió todas las semanas a firmar al Regimiento; al cabo de un año decidió no ir más. Max fue liberado luego de unos meses. En noviembre de 1973 ambos fueron exonerados de sus cargos en el Hospital. Reinalda no descansé hasta conseguir nuevamente trabajo; lo hizo como secretaria en varias consultas médicas, en breves reemplazos como tecnóloga médica y además entró a Inacap a estudiar dibujo técnico. Cuando fue detenida trabajaba como auxiliar en un laboratorio particular. Ese día habla salido de su casa a las 15.30 hrs. a realizar diligencias por su embarazo que ya cursaba su sexto mes. Su esposo, Max Santelices declaró, ante el Ministro en Visita, designado por la Corte de Apelaciones de Santiago, para investigar el desaparecimiento de Reinalda: "logramos determinar que su amiga y colega, doña Cristina Arancibia Caballero, la había dejado, el día de su desaparecimiento, siendo aproximadamente las 19 hrs., en el paradero de buses situado en San Joaquín con Sierra Bella, donde tomó un bus Lo Plaza. Ese y otros antecedentes nos llevaron a sostener que ella había sido detenida en los alrededores de Lo Plaza con Irarrázaval; pues bien, a partir del mes de marzo año en curso nos empezaron a llegar diversos recados, los primeros que teníamos de testigos presenciales de su privación de libertad. Los testimonios aludidos indican de manera constante que ella fue violentamente tomada a viva fuerza por dos sujetos e introducida dentro de un automóvil Peugeot azulino, d día 15 de Diciembre de 1976 a las 20:30 hrs. en la intersección de calle Rodrigo de Araya con Exequiel Fernández". Las afirmaciones de Max Santelices fueron más tarde corroboradas por algunos de estos testigos, cuando concurrieron a prestar declaración ante el Ministro en Visita. Max Alejandro Zuñiga Fernández, C.I.No: 335.430 de Concepción, declaró: "trabajo en la carnicería ubicada en Rodrigo de Araya 2171, esquina con Exequiel Fernández. A mediados del año pasado (1976), no recuerdo el día exacto, alrededor de las 20:30 horas, me encontraba al interior de mi negocio, cuando vi que un automóvil, al parecer de marca Peugeot, de color oscuro, que transitaba por Exequiel Fernández, de norte a sur, viró hacia el oriente por Rodrigo de A raya, deteniéndose en la esquina sur-oriente de estas calles, siempre por la calzada de la última arteria nombrada. Del vehículo se bajaron dos hombres altos, macizos, bien vestidos, quiénes tomaron a una mujer por los brazos y la arrastraron hacia el auto. Esta trató de gritar pero uno de los individuos le tapó la boca y la metió en el asiento delantero y enseguida subió al vehículo, continuando por Rodrigo de Araya hacia el oriente.., detrás del automóvil indicado iba otro de similares características, con cuatro o cinco individuos más en su interior, el cual también se detuvo en dicha esquina y luego siguió al otro en que llevaban a la mujer por calle Rodrigo de Araya hacia el oriente". La testigo, Doña Alda Richi, C.I.No: 1.294.851-4 de Santiago, expresó: "En la tarde, cuando aún no se entraba el sol me encontraba en mi negocio de verdulería de Rodrigo de A raya 2877, cuando vi que dos personas tomaban a una niña que estaba en Rodrigo de Araya con Exequiel Fernández y la subieron en un autito chico y se la llevaron. En dicho automóvil que al parecer era de color verde oscuro o azul oscuro iban unas cinco personas. Más adelante manifestó: "debo agregar a lo ya expuesto que en el auto venían varias personas; se detuvo cerca de la camioneta de mi marido en la cual yo estaba sentada, vi que de él se bajaron dos hombres, uno de ellos es descrito como gordo y de bigotes espesos, y me pareció haberles oído decir 'ahí viene; se acercaron a una niña que al parecer estaba en el paradero de las liebres esperando movilización, la tomaron entre los dos por los brazos, la llevaron hasta el vehículo, la introdujeron en él y partieron... Me parece que en el momento de ocurrir los hechos la dama tenía un poco más largo el pelo del que aparece en la fotografía". Al igual que los testigos ya citados, doña Manuela Mónica Ban-da, C.I.No: 5.631.895 de Santiago, relaté al tribunal lo que había presenciado: "en los momentos en que estaba empezando a oscurecer, me encontraba en mi casa de Exequiel Fernández 1940, al lado de adentro de la puerta de calle cuando me di cuenta que algo sucedía en la calle por el movimiento de la gente que estaba afuera. Yo salí y vi que el auto se alejaba". Tiempo después cuando el tribunal se constituyó en el lugar de la detención, la señora Banda manifestó que sintió gritos de mujer provenientes de un automóvil que se alejaba hacia el oriente, por Rodrigo de Araya. Doña Eliana Azunta Irene Bucchiazzo Caviglia, C.I.No: 99.602 de Ñuñoa, declaró también ante el Tribunal, corroborando lo dicho por los otros testigos: "Era verano, yo iba hacia la casa de mis padres ubicada en Rodrigo de A raya con Exequiel Fernández. Me desplazaba por esta última arteria al norte, y como a una cuadra relativamente corta de dicha esquina me percaté que en sentido contrario al mío se desplazaba un automóvil marca Peugeot, color oscuro, el que pasó frente a mí y más atrás dio la vuelta y se devolvió y al llegar a la esquina de Ezequiel Fernández con Rodrigo de Araya este automóvil se detuvo, y como el mismo vehículo me obstaculizaba la visibilidad, no pude percatarme bien de lo que ocurría pero sí vi que al parecer se bajaba una persona y posteriormente vi un bulto que se subía al automóvil y el automóvil partió rápidamente, por Rodrigo de A raya hacia la cordillera". No tenemos ningún testigo de lo que sucedió luego del secuestro de Reinalda. Nadie la vio nunca en ningún centro de detención. Gloria Ximena Delard Cabezas. Tenía 23 años cuando desapareció el 17 de enero de 1977. Era la segunda de cinco hermanos. Su hermana Carmen, un año mayor, fue secuestrada y hecha desaparecer al igual que ella en Argentina. Gloria nació en Ovalle, el 30 de junio de 1954, donde vivió hasta la edad de 5 años. Era casada con Roberto Cristi Melero, joven militante del MIR. Roberto había nacido el 17 de septiembre de 1950. Tenía 27 años cuando fue secuestrado junto a Gloria. Tenían dos hijos, Roberto de 3 años y Paula de 2. Al momento de su detención Gloria estaba embarazada de 3 meses. De ascendencia francesa, había nacido en un hogar de buena situación económica, con buenas relaciones humanas y en un ambiente de serenidad y alegría. Pequeñita de estatura. Delgada - muy morena, pelo muy negro y llamativo, ojos café, labios gruesos, ancha sonrisa. Le decían "la negra". Desde niña mostró un carácter muy dulce; hablaba con una voz suave y linda. Pero tenía sus explosiones, era algo celosa de su hermana Carmen a la que sentía era la preferida de su padre. A pesar de ello siempre fueron muy unidas; jugaban, leían juntas y con el tiempo sus ideas, creencias y principios eran casi idénticos. Eso sí, Gloria era más callada. Ambas generosas y sensibles frente a los niños pobres de Ovalle. Gloria todo lo daba desde muy niñita. En septiembre de 1959 el padre es trasladado a Santiago. Las hermanas entran a estudiar al Liceo No 1. Muy buena alumna, excepcionalmente hábil para las matemáticas, sacó el puntaje más alto de su curso en esta materia en la prueba de Aptitud Académica. Carmen se va a Valdivia en 1969 a estudiar Medicina. Un año después Gloria parte a Concepción a estudiar Economía. En la universidad conoce a Roberto Cristi y se hacen rápidamente amigos y compañeros inseparables. Cursaban tercer año de economía al momento del golpe. Luego del 11 de septiembre Gloria y Roberto no vuelven más a la Universidad y deben esconderse pues eran intensamente buscados debido a la militancia que ambos tenían. Igual cosa sucede con Carmen y su cónyuge, José Luis Appel, en Valdivia. Los cuatro jóvenes logran llegar con mucha dificultad a la casa de sus padres en la calle José de Moraleda en Santiago. Se ocultan durante un tiempo en una casa en la playa, pero la persecución, la tortura, el desaparecimiento de muchos de sus compañeros los acosan. Deciden entonces viajar a Argentina, donde solicitan visa de residencia. Roberto y Gloria concurren junto con sus hijos al Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas, ACNUR, con sede en Buenos Aires, a solicitar el estatuto de refugiados políticos porque se enteran de que eran buscados por agentes de seguridad chilenos en Argentina. El 17 de enero de 1977 a las 0.30 hrs. varios agentes de seguridad ingresan a la casa, ubicada en la calle Castelli 1270 B del Barrio Ramón Mejías de Buenos Aires. Los dos pequeños hijos de Gloria, Roberto y Paula, presenciaron el allanamiento a la casa y la tortura de su padre, declaran vecinos que anteriormente habían sido interrogados mostrándoles fotos para reconocerles. Según estos vecinos a Roberto le aplicaron electricidad y lo quemaron con una plancha. Al cabo de una hora y media de gritos y llantos, Gloria y Roberto son sacadoscasi inconscientes fuera del hogar. Los dos niños son entregados a los vecinos. Al día siguiente los agentes volvieron a revisar la casa. Les mostraron fotos a los vecinos y dijeron que a Carmen, la hermana de Gloria, y a José Luis, ya los tenían detenidos. En efecto, José Luis Appel de la Cruz y Carmen Delard se habían establecido en Cipolletti, pueblito de Neuquén, Provincia de Río Bueno, en Argentina. José Luis fue detenido el 10 de enero de 1977 cuando caminaba por la calle. Carmen al divisar el secuestro, ya que se encontraba distante de él, regresó a su casa y dejó a su hija con unos vecinos. Luego se dirigió a la Comisaría de Policías a hacer la denuncia. De allí no regresó nunca más. Siete días después detienen a Gloria y a Roberto en Buenos Aires. No tenemos ningún testigo ni antecedentes de lo que puede haber sucedido con todos ellos, luego de sus secuestros.'

Friday, February 09, 2007

TODAS IBAMOS A SER REINAS





Palabras Iniciales


Capítulo I


En Chile desde el golpe militar del 11 de septiembre de 1973 hasta el final de la dictadura el 11 de marzo de 1990, hay 776 ciudadanos chilenos, hombres y mujeres,desaparecidos luego de ser detenidos por agentes de los diferentes servicios de seguridad o miembros de las fuerzas armadas del régimen militar.
Esta cifra representa los casos documentados. esos casos documentados de desaparecidos, 57 corresponden a mujeres; 9 de éstas se encontraban embarazadas al momento de su arresto y desaparición. Es sobre ellas que habla este libro.
No describiremos aquí el caso de Nilda Patricia Peña Solari, detenida el 10 de diciembre de 1974 y conducida a un recinto secreto de tortura: "La venda Sexy" ubicada en la calle Irán 3037 esquina de Los Plátanos en la comuna de Nuñoa. Nilda se encontraba embarazada. Sin embargo; (según antecedentes recopilados por diferentes organismos de Derechos Humanos y nuestro Equipo de Documentación e Información. Al cierre de esta publicación el número de casos denunciados ha aumentado, ya que debido; a las nuevas condiciones políticas que vive el país, la gente va perdiendo el miedo y se atreve por primera vez a entregar la información que por años mantuvo oculta), a consecuencia de las torturas sufridas tuvo síntomas de pérdida y fue conducida a la Clínica Santa Lucía (Situada en la calle Santa Lucía Nº 162. Hasta el Golpe Militar era la sede del Movimiento de Acción Popular Unitaria (MAPU) y al ser confiscada en ella se instaló una clínica de la DINA, destinada; a atender a sus miembros y a aquellos prisioneros que no podían ser llevados a centros asistenciales),"lugar donde perdió a su hijo, no sé si fue producto de un aborto premeditado aborto natural,; me consta que ella sufrió al volver a "La Venda Sexy" de grandes hemorragias (Testimonió de Bernardita de Lourdes Núñez Rivera, C.I.N o: 6.690.9304, quien estuvo con Nilda Peña en "La Venda Sexi" entre el 10 y 15 de diciembre de 1974).
Hace algunos meses atrás con la autorización de la Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos y en conjunto con ellos, midamos una investigación intentando revivir, conocer y develar lo que habla sucedido con éstas 57 mujeres chilenas desaparecidas. En el curso de la investigación nos impactó en forma dramática la situación de 9 mujeres, que al momento de su secuestro, se encontraban esperando un hijo. Decidimos entonces, iniciar con ellas el trabajo de saber la verdad y de exigir justicia.
La Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos puso en nuestras manos los antecedentes que figuran en el libro "¿Dónde Están?". También nos facilitó una publicación especial sobre las mujeres detenidas desaparecidas publicada por dicha Agrupación. Por nuestro lado hemos reunido toda la bibliografía que existe sobre este tema y en forma dirigida estudiamos los informes internacionales de las Naciones Unidas, de la Organización de Estados Americanos y de Amnistía Inter­nacional. Sin embargo, la parte más exhaustiva de nuestro trabajo se ha realizado con sus propios familiares y amigos. Es con ellos, con quienes hasta donde fue posible, hemos reconstituido sus vidas.
En los casos de Gloria Esther Lagos Nilsson, Cecilia Miguelina Bojanic Abad y Elizabeth Rekas Urra, no hemos logrado ubicar a sus familiares y tenemos, sobre ellas, escasos antecedentes adicionales.
Hemos además buscado y entrevistado dirigidamente a los ex presos políticos que estuvieron con ellas en los centros secretos de tortura sin embargo, sólo existen testigos hasta el año 1974. Es con Michelle Peña Herreros, detenida el 20 de junio de 1975, que perdemos todo rastro de las detenidas posteriormente. Nadie las vio nunca en los centros de reclusión. De la llegada a "Villa Grimaldi" de Elizabeth Rekas sólo tenemos las sospechas de su hermano Andrés que cree haber escuchado su voz, cuando él estaba detenido en ese lugar.
Los antecedentes reunidos nos permiten afirmar con absoluta certeza que estas nueve mujeres, así como sus esposos o convivientes que desaparecen junto a ellas, estaban desarmadas y fueron secuestradas sin posibilidad de defenderse. Es más, al ser detenidas en sus casas o en las calles, se encontraron a merced absoluta de sus aprehensores quienes las enfrentaron fuertemente armados y en grupos numerosos.
Al indagar sobre sus vidas, nos fuimos adentrando en sus sensibilidades, deseos, intereses, pensamientos. Descubrimos la profunda calidad humana de cada una de ellas. El lector, al conocerlas, sentirá sin duda, cuán injusto e irracional es el calificativo de "terroristas" que les dio la represión.
Hemos investigado sobre sus posibles destinos. Tenemos antecedentes de que algunas de ellas pueden haber sido llevadas a Colonia Dignidad. Guardamos la esperanza de que lo sucedido allí y la connivencia de esa comunidad con el régimen dictatorial, quede esclarecido, en democracia, de una vez y para siempre.
Al analizar sus situaciones jurídicas hemos comprobado una vez más el desamparo, la desidia y la impunidad que han rodeado todos estos casos, características que se reproducen con los ejecutados, desaparecidos y torturados de todo nuestro país.
Desde hace l6 años y medio hemos venido conociendo a algunos de los personajes del aparato represivo. También conocemos los centros de reclusión gracias a la descripción de cientos de prisioneros que pasaron por estos lugares. Ambos están indisolublemente ligados al destino de los detenidos desaparecidos. Describiremos sólo algunos de estos personajes y lugares, los que están relacionados con estas nueve mujeres.
En una próxima publicación sobre las 57 mujeres desaparecidas nos detendremos con mayor detalle en los organismos represores: DINA, Comando Conjunto; aquí los tocaremos sólo circunstancialmente.
Al lector, así como a algunos estudiosos de este tema, les pedimos indulgencia por no citar permanentemente las fuentes, ellas son las que hemos señalado más arriba y que se encuentran en la bibliografía.
Agradecemos por último a algunos abogados que nos han apoyado, seguramente para ellos esta investigación carece del rigor de lo jurídico. Hemos querido aportar a su trabajo pero poniendo el acento en el aspecto humano. La dictadura las ha constreñido a un número y una fecha, uno de nuestros objetivos es destacar en cada una de ellas su condición de personas, su aspecto humano, sus alegrías, penas, esperanzas e ideales. El lector al conocerlas seguramente identificará en la figura de ellas a personas como su madre, sus hermanas, sus hijas y compañeras.
Chile vive un tiempo de premuras y urgencias. Lo que no se realizó en 16 años y medio debe realizarse en nueve meses (es el plazo que se le ha dado a la Comisión Verdad y Reconciliación, creada el 24 de abril de 1990). Nueve meses es el tiempo de gestación de un niño. Queremos aportar a este desafío, en la seguridad de que al cabo de éste tiempo, recién la verdad empezará a vivir en Chile. Confiamos en que todos estemos dispuestos a conocerla y asumirla.
Porque estamos conscientes que la época que estamos viviendo es la etapa más dramática de nuestra historia -en que hombres, mujeres y niños conviven con la tortura, la cárcel, el exilio, la muerte, los desaparecimientos, los cuerpos mutilados y los cementerios clandestinos- es que creemos que debemos conocerla profundamente e intentar superarla. Así entendemos la salud mental, como una búsqueda permanente para alcanzar la integridad y la dignidad humana y social. La salud mental necesita para su desarrollo no sólo de la salud física sino también de la existencia de vertientes sólidas en el terreno de los derechos económicos, sociales, culturales y políticos. Pero por sobre todo necesita de la verdad y de la justicia, para alcanzar transparencia en la comunicación entre los hombres.
Después, cuando todo el pueblo tome conciencia de los sucedido durante estos 16 anos y medio de dictadura, cuando la justicia por fin haga justicia, entonces reconstruiremos entre todos la vida de los que ya no están. Y tal vez muchos lugares: calles, árboles plazas, llevarán sus nombres.
En ese momento quizás podamos empezar a sentimos plenamente libres. Con este pequeño trabajo queremos aportar a esta esperanza.
Presentación de las Nueve Mujeres
Fechas de Detención y Secuestro
Las fechas entre las cuales desaparecen estas 9 mujeres van desde el 12 de Abril de 1974, día en que desaparece Cecilia Labrín Sazo y el 17 de Enero de 1977 día en que desaparece en Argentina, Gloria Ximena Delard Cabezas.
Años 1973 - 1974:
En 1973, entre septiembre y diciembre desaparecen 3 mujeres, ninguna de las cuales se encontraba embarazada. Es sólo a partir de 1974 que se denuncian casos de mujeres detenidas desaparecidas embarazadas.
En el año 1974 recrudece la represión que las FFAA habían comenzado a ejercer sobre el pueblo de Chile a partir del 11 de septiembre de 1973; su accionar primero estuvo dirigido fundamentalmente a aniquilar al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR.
La Junta Militar crea en forma especial la Dirección de Inteligencia Nacional, DINA, mediante el Decreto Ley 521 del 18 de junio de 1974. Chile se encuentra bajo Estado de Sitio y toque de queda. Miles de personas permanecen detenidas en cárceles y lugares habilitados como campos de concentración a lo largo de todo el país.
Ese año, 223 personas son arrestadas y hechas desaparecer. Son detenidas ante testigos, en sus casas, lugares de trabajo o en la vía pública. Algunas de ellas incluso,luego de ser detenidas, son conducidas durante horas a sus hogares y allí vistas por sus familiares, antes de ser llevadas nuevamente a recintos secretos por los agentes de seguridad que las detuvieron.
La mayoría de estos detenidos desaparecidos estuvieron con otros presos políticos - que más tarde recuperaron su libertad- en distintos centros de tortura: Londres 38,José Domingo Cañas, La Venda Sexi, Cuatro Álamos y en los últimos meses de 1974, en Villa Grimaldi.
De los 223 detenidos desaparecidos en este año, 133 pertenecían al MIR, 20 al Partido Comunista, 19 al Partido Socialista, 2 al MAPU y de 49 se desconoce su militancia.
Eran 197 hombres y 26 mujeres. Cuatro de estas mujeres se encontraban embarazadas al momento de ser detenidas. El destino de ellas, así como el de los hijos que llevaban en el vientre es desconocido hasta hoy.
Estos son los nombres de las mujeres embarazadas desaparecidas en 1974:
MARIA CECILIA LABRIN SAZO.
C.I.No: 16.885 de Providencia. Tenía 25 años, era Asistente Social egresada de la Universidad de Chile y trabajaba en la fábrica de galletas Hucke. Fue detenida el 12 de agosto de 1974 en su casa, en presencia de su madre y hermanos. Estaba emeses. Era militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario -MIR.
GLORIA ESTER LAGOS NILSSON
C.I.Nº: 4332.602 de Santiago, 28 años de edad, casada y separada, de profesión secretaria. Fue detenida el 26 de agosto de 1974 en su domicilio, en presencia de sus tres hijos: Marcela de 8 años, Patricio de y Héctor de 10. Posiblemente era militante del Partido Socialista y estaba embarazada de 3 meses y medio al momento de su detención.
CECILIA MIGUELINA BOJANIC ABAD
C.I.Nº: 6360.887 de Santiago. Tenía 28 años, era casada con Flavio Oyarzun Soto el cual, como ella, se encuentra desaparecido. Tenían un hijo, Leonardo, de un año y medio. Fueron secuestrados el día 2 de octubre de 1974. De profesión secretaria, trabajaba en el Laboratorio Sandoz. Cecilia, al igual que Flavio, eran militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionario - MIR. Al momento de ser secuestrados Cecilia se encontraba embarazada de 5 meses.
JACQUELINE DROUILLY YURICH
C.I.Nº:6.853.430-5 de Santiago. Tenía 24 años de edad. Fue detenida el día 30 de octubre de 1974. Era casada con Marcelo Salinas Eytel, militante del Movimiento de Izquierda Revolucionario - MIR, al igual que ella. Ambos se encuentran hasta ahora desaparecidos. Jacqueline estudiaba servicio social en la Universidad de Chile. Al momento de su detención se encontraba de meses.
Año 1975.
Durante este año el número de detenidos desaparecidos decrece en relación a 1974. Son víctimas de desaparición forzada 76 personas. Aunque muchos de ellos son vistos en centros secretos de tortura -fundamentalmente Villa Grimaldi; hacia la segunda mitad de 1975, los servicios de seguridad ya acosados por las denuncias de desapariciones, perfeccionan sus métodos y pasan a una segunda fase, tratando de detener sin testigos, especialmente en la calle, intentando que los presos en Villa Grimaldi se mantengan separados entre sí y no se vean. Quedan por tanto muy pocos vestigios del paso de los desaparecidos de este año, en los centros de tortura clandestinos. Hacia el segundo semestre de 1975, la actuación represiva se orienta a aniquilar la dirección del Partido Socialista y a desbaratar su organización política.
Por primera vez desde el Golpe Militar la dictadura prepara una respuesta para la situación de los detenidos desaparecidos. Es así como en el mes de julio son reproducidas en los periódicos "La Segunda", "La Tercera" y "El Mercurio" las nóminas de 119 chilenos detenidos desaparecidos, haciéndolos aparecer como muertos en enfrentamientos con sus propios compañeros en otros países de América Latina y Francia, según los antecedentes aparecidos en la Revista "Lea" de Argentina y el Diario "O'Día" de Brasil. Se trataba de un montaje destinado a responder frente a las acusaciones, pero también a sembrar la idea de que estaban muertos.
De los 76 casos de detenidos desaparecidos 28 pertenecen al MIR, 16 al Partido Comunista, 12 al Partido Socialista, 2 al MAPU, 2 al Partido Radical y de 16 se desconoce su militancia.
Del total de desaparecidos este año, 71 son hombres y 7 son mujeres. De ellas una se encontraba embarazada.
MICHELLE PEÑA HERREROS.
De nacionalidad española, tenía 27 años cuando fue secuestrada junto a Ricardo Lagos Salinas, el día 20 de junio de 1975. Cursaba el tercer año de ingeniería en la Universidad Técnica y al igual que Ricardo era militante del Partido Socialista. Michelle se encontraba embarazada de 8 meses y medio al momento de ser detenida en una calle del sector Las Rejas a las 15.30 hrs. Ambos se encuentran desaparecidos.
AÑO 1976
En noviembre de 1976 se cierran los campos de concentración y cientos de prisioneros son liberados. Los familiares de los detenidos desaparecidos guardan la esperanza de reencontrar a sus seres queridos. Sin embargo, siguen sin tener noticias a pesar de que muchos de los liberados testimonian haber estado con algunos de ellos en su paso por casas de tortura.
Este año además de la DINA comienza a operar el Comando Conjunto y el Servicio de Inteligencia de Carabineros, SICAR. La represión se dirige en esta tercera fase fundamentalmente al Partido Comunista siendo el Comando Conjunto el encargado de llevarla a efecto junto a la DINA. Este año se conoce también la desaparición en Argentina de 13 chilenos luego del golpe militar en ese país y de un detenido en la Paz, Bolivia. En este período los organismos de seguridad perfeccionan aún más el método de la desaparición forzada. Las detenciones se efectúan casi exclusivamente en la vía pública, sin testigos; los detenidos son aislados rigurosamente de otros prisioneros, razón por la que la mayoría de ellos no son vistos en los centros de reclusión, perdiéndose toda huella.
De los 121 detenidos desaparecidos en el año 1976, 13 pertenecen al MIR, 79 al Partido Comunista, 5 al Partido Socialista, 3 al MAPU, 1 a la Izquierda Cristiana y de 20 se desconoce su militancia. 106 son hombres y 15 son mujeres. Tres de estas mujeres se encontraban embarazadas al momento de ser detenidas. Ellas son:
NALVIA ROSA MENA ALVARADO.
C.I.Nº: 7.688548 de Santiago. Tenía 20 años al momento de ser secuestrada el día 29 de abril de 1976 junto a su esposo Luis Emilio Recabarren González, su cuñado Manuel y su hijo de 2 años y medio. Nalvia era militante de las juventudes comunistas. No tenía profesión y al momento de ser detenida se encontraba e meses. Nalvía, su esposo y su cuñado se encuentran desaparecidos.
ELIZABETH DE LAS MERCEDES REKAS URRA
C.I.Nº: 96310 de San Fernando. Fue secuestrada el día 26 de mayo de 1976 junto a su esposo Antonio Eliozondo Ormanechea quién también se encuentra desaparecido. Tenía 27 años al momento de su detención. De profesión Asistente Social, trabajaba en la Empresa del Metro. Su esposo Antonio era militante del Movimiento de Acción Popular Unitaria - MAPU. De ella se desconoce la militancia. Elizabeth se encontraba embarazada de 4 meses.
REINALDA DEL CARMEN PEREIRA PLAZA.
C.I.Nº: 5.319.316-1 de Santiago. Tenía 29 años cuando fue secuestrada y se encontraba en su sexto mes de embarazo. De profesión Tecnóloga Médico, era casada con Max Santelices Tello. Ambos habían trabajado en el Hospital Sótero del Río hasta 1973. Reinalda era militante del Partido Comunista.
Año 1977
Este año el ultimo de personas detenidas desaparecidas disminuye notoriamente en relación a los años anteriores. Los servicios de seguridad actúan dirigidamente sin dejar ninguna huella de las detenciones, de los lugares de reclusión ni del destino de los detenidos, tal como venia sucediendo desde mediados de 1976. A la vez, este año, queda en evidencia la coordinación de los servicios de seguridad del Cono Sur, especialmente entre Chile y Argentina.
De los 27 chilenos detenidos desaparecidos en 1977, 15 son detenidos en Argentina, país al cual habían llegado a radicarse luego de ser perseguidos en Chile. Este año 3 mujeres son detenidas en Argentina; 2 de estas mujeres son las hermanas Carmen y Gloria Ximena Delard Cabezas, casadas con chilenos que también desaparecen, Gloria Ximena se encontraba emeses al momento de su detención.
GLORIA XIMENA DELARD CABEZAS
C.I.Nº: 379.101 de Concepción. Tenia 23 años de al ser detenida, era estudiante de economía. Casada con Roberto Cristi Melero, tenia 2 hijos: Roberto de 3 y Paula de 2 años. Estaba emeses. Fue secuestrada en Buenos Aires, Argentina junto a Roberto. Ambos eran militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionario - MIR y se encuentran hasta la fecha desparecidos.


II. Periodo de Gestación al Momento de su Detención.
Cecilia Labrín: E meses.
Jacqueline Drouilly: E meses.
Nalvia Rosa Mena Alvarado: E meses.
Ximena Delard Cabezas: Embarazada de 3 meses.
Gloria Esther Lagos Nilsson: Embarazada de 3,5 meses
Elizabeth Rekas Urra: Embarazada de 4 meses
Cecilia Bojanic: Embarazada de 5 meses.
Reinalda Pereira Plaza: Embarazada de 6 meses.
Michelle Peña Herreros: Embarazada de 8.5 meses.


III. Número de Hijos.
Siete era el total de hijos de estas mujeres detenidas desaparecidas:
Gloria Lagos era madre de 3 hijos:
Héctor de 10 años,
Marcela de 8 años,
Patricio de 6 años.
Cecilia Bojanic era madre de 1 hijo:
Leonardo de 1 año y medio.
Nalvia Rosa Mena era madre de 1 hijo: Luis Emilio de 2 años.
Ximena Delard era madre de 2 hijos: Roberto de 3 años y Paula de 2 años.
Cecilia Labrín, Cecilia Miguelina Bojanic, Jacqueline Drouilly, Michelle Peña y Reinalda del Carmen Pereira esperaban su primer hijo.


IV. Esposos.
Seis de estas nueve mujeres fueron secuestradas junto a sus cónyuges o compañeros, los que están desaparecidos al igual que ellas. De modo que 4 de aquellos siete niños, además de perder a su madre perdieron también a su padre. Ellos son:
Flavio Arquímedes Oyarzún Soto, esposo de Cecilia Bojanic.
Marcelo Eduardo Salinas Eytel, esposo de Jacqueline Drouilly.
Ricardo Lagos Salinas,esposo de Michelle Peña.
Luis Emilio Recabarren Gonzalez, esposo de Nalvia Mena.
Antonio Eliozondo Ormanechea, esposo de Elizabeth Rekas.
Roberto Cristi Melero, esposo de Gloria Ximena Delard.


V. Edades.
Ninguna de ellas había llegado a cumplir los 30 años. La mayor de todas era Reinalda del Carmen Pereira quién tenía 29 años cuando desapareció; debía cumplir 30 años el 5 de Mayo de 1977. La menor era Nalvia Rosa Mena quién tenía 20 años al momento de su secuestro.


VI. Nacionalidades.
Todas ellas eran hijas de padres chilenos, salvo Michelle Peña Herreros que había nacido en Toulouse, Francia, donde su madre se encontraba exiliada luego de la guerra civil española. Michelle, su madre Gregoria y sus abuelos llegaron a Chile en 1952 cuando Michelle tenía 4 años.
VII. Militancia.
militantes del Movimiento de Izquierda Revolucionaria:
Cecilia Labrín,
Jacqueline Drouilly.
Cecilia Miguelina Bojanic,
Gloria Delard.



militantes del Partido Comunista:
Reinalda del Carmen Pereira y
Nalvia Rosa que pertenecía a la Juventudes Comunistas.


militantes del Partido Socialista:
Michelle Peña y posiblemente
Gloria Lagos.


De militancia desconocida era:
Elizabeth Rekas.


VIII. Profesiones y Oficios.
Tres eran Asistentes Sociales: Cecilia Labrín, Elizabeth Rekas, ya recibidas y Jacqueline Drouilly que cursaba su último año. Las tres habían estudiado en la Universidad de Chile, en Santiago.
Dos eran estudiantes de Ingeniería y/o Economía: Michelle Peña, que cursaba cuarto año en la Universidad Técnica del Estado y Gloria Delard que había continuado sus estudios en Argentina.
Tecnóloga Médica era Reinalda del Carmen Pereira.
Dos eran Secretarias: Cecilia Bojanic y Gloria Lagos.
Nalvia Rosa era dueña de casa.

Monday, January 15, 2007

REVISIÓN DE UNA HISTORIA ADULTERADA..FUE "OTRA" EL ARMA SUICIDA DE ALLENDE


La metralleta que le regaló Fidel Castro, con la que dicen se habría matado el Presidente, no estuvo ese día en La Moneda. Al menos mientras se combatió. Todos los testigos oyeron UN SOLO TIRO en el momento final de Salvador Allende, que bien pudo provenir de su propia pistola. Dudas sobre fotos y croquis hechos ese mismo día por Investigaciones (bajo control militar). Revelarían una falsificación del sitio del suceso, y destruyen los testimonios de un médico y un general.
Por Camilo Taufic
Once de septiembre de 1973. Según la versión oficial, el Presidente Allende decidió a la 1:50 de la tarde poner fin a la resistencia armada y ordenó rendirse a sus acompañantes. Les pidió bajar desde el segundo piso de La Moneda en llamas, por las escaleras de piedra que daban a Morandé 80. Descenderían de uno en fondo, con la Payita adelante, y él mismo cerrando la fila de unas 35 personas, en último lugar.
Todos iban semi asfixiados por el humo y las lacrimógenas lanzadas por los atacantes, y aterrados por los balazos que todavía resonaban en la calle y en los edificios circundantes.
Pero sin que los demás se diesen cuenta, Allende volvió atrás, y se introdujo en el Salón Independencia. "Se sentó en un sofá, sujetó el fusil AK que le había regalado Fidel Castro entre sus rodillas, puso el cañón bajo su mandíbula y apretó el gatillo. Salieron dos tiros".
El doctor Patricio Guijón —único testigo confeso durante 30 años— también regresó, "con la intención de recoger para su hijo un recuerdo de lo allí vivido: la máscara antigás que había abandonado momentos antes". Desde un pasillo, frente a la puerta entreabierta del Salón Independencia, vio al Presidente dispararse. Corrió hacia él, pero ya estaba muerto. Entonces, según la versión oficial, "se sentó junto al cuerpo del Presidente, tomó la metralleta y la puso atravesada sobre las piernas del occiso, sin preocuparse de huellas ni de nada". Luego estuvo "velándolo durante 10 ó 15 minutos".
Hasta que un grupo de militares, encabezados por el general Javier Palacios, jefe del asalto a La Moneda, irrumpió en el lugar, y comprobó que la parte superior de la cabeza del Presidente había estallado, dejando la masa encefálica esparcida alrededor, sobre el sofá y en el suelo. "Se veía el impacto de dos balazos incrustados en un gobelino que colgaba en la pared situada detrás".
El general Palacios (fallecido el 26 de junio del 2006), "pensó en un primer momento, según la nota necrológica que le dedicó El Mercurio, inculpar al Dr. Guijón por la muerte de Allende", pero después cambió de parecer, y —al parecer— el Dr. Guijón cambió también el relato de lo que había visto. Y no es un mero juego de palabras…
Pero antes que nada, el general Palacios tomó entonces el radio-teléfono y se comunicó con el almirante Carvajal, para que le retransmitiera a Pinochet: —"Misión cumplida, Moneda tomada, Presidente muerto".
TARDE Y MAL
A las 19,10 horas del mismo 11 de septiembre, se reúnen por primera vez (en el edificio de la Escuela Militar) los cuatro integrantes de la Junta Militar, que han asumido el poder como comandantes en jefe de las FFAA y Carabineros. Pinochet, Merino, Leigh y Mendoza se ponen rápidamente de acuerdo, antes de dirigirse por cadena de televisión al país: control riguroso de la población, largo estado de sitio con toque de queda, ruptura de relaciones con los países de la órbita soviética.
"Lo que les toma más tiempo es la disyuntiva de cómo informar de la muerte de Allende. El acuerdo final es emitir un comunicado, que saldrá recién el jueves 13, y mantener en reserva el lugar de su sepultación", según relata Ascanio Cavallo, en la serie "Las 24 horas que estremecieron a Chile", publicada en ‘La Tercera’ en septiembre de 2003).
El Presidente Allende es enterrado en secreto en el Cementerio Santa Inés de Viña del Mar, el día 12, trasladado por un avión FACH hasta Quintero, y de allí en una ambulancia, con fuerte custodia militar. Sólo se permite viajar junto al ataúd a la viuda, Hortensia Bussi, a cuatro parientes más, y al comandante Roberto Sánchez, ex edecán aéreo del mandatario muerto. A Tencha Allende no se le permite ver los restos de su esposo, la tapa del féretro soldada y sellada con remaches de metal.
Un informe "técnico" sobre el deceso del Presidente depuesto es entregado recién el 20 de septiembre, en conferencia de prensa, por el general Ernesto Baeza Michelsen, nombrado en la tarde del 11 director de Investigaciones, y que había renunciado al cargo el día 12, molesto al parecer por los tejemanejes realizados por el Servicio de Inteligencia Militar, para adaptar el cadáver y el Salón Independencia a la versión que se difundió luego sobre las circunstancias del suicidio de Allende.
Un testimonio singular: "El inspector Pedro Espinoza y el subinspector Julio Navarro —de la Brigada de Homicidios, la BH— reciben la orden de partir a La Moneda. Deben llevar todos los elementos para hacer un peritaje, incluido el experto planimetrista, un fotógrafo y el perito balístico. Un vehículo militar los lleva primero al Ministerio de Defensa. Sólo entonces se enterarán de quién es el muerto.
—"Lo asesinó un GAP —informa allí el general Brady.
"Cuando llegan a La Moneda, entran al ‘sitio del suceso’ y reciben una segunda y contradictoria versión.
—"Se suicidó… —dice el general Palacios, en el Salón Independencia".
(Relato de Patricia Verdugo, en el libro ‘Interferencia Secreta, 11 de septiembre de 1973’).
Los expertos policiales de la BH son reemplazados esa misma tarde por laboratoristas "químicos y físicos" de la Policía Técnica, que firmarán un "Acta de análisis de las muestras halladas" de una carilla, agregando –sin reconocer la autoría— el informe truncado de la BH (otras tres carillas, que aparecen con numeración diferente y las iniciales de otro mecanógrafo, en la reproducción de todo el documento). El Acta fue publicada el año 2000, por Mónica González, en el libro ‘La Conjura: los mil y un días del golpe’.
DICHOS Y SILENCIOS
La renuncia de Baeza a la dirección de Investigaciones, y su rápida reconsideración, tras fuertes presiones de Pinochet, ignoradas hasta hoy por la opinión pública, son recogidas en el libro del ex embajador norteamericano en Santiago, Nathaniel Davis, ‘The last two years of Salvador Allende’, publicado en 1985. El autor cita como fuente a Robert W. Scherrer, el delegado del FBI para el Cono Sur, con sede en Buenos Aires. El mismo que descubriría años mas tarde los falsos pasaportes con que el grupo de asesinos de Orlando Letelier viajó a Washington D.C.
A su vez, el fiscal estadounidense que investigó en Washington el caso Letelier, Eugene M. Propper, en su libro "Laberinto" escrito en colaboración con Taylor Branch, también alude al conflicto entre el nuevo director de Investigaciones con la Junta Militar: "El general Baeza —escribe Propper— ordena a los detectives de la BH entrar en La Moneda y realizar una investigación a fondo sobre la muerte de Allende. Esta medida provoca la primera controversia entre los nuevos gobernantes militares, la mayor parte de los cuales se opone violentamente a que el ‘sitio del suceso’ sea examinado por profesionales. Quieren presentar el fallecimiento de Allende como un suicidio. El general Baeza argumenta que es una cobardía y que tal historia no podrá sostenerse como convincente. Al día siguiente [12] dimitirá a causa de esto, y solo Pinochet será capaz de persuadirle de que permanezca como nuevo jefe de Investigaciones del Gobierno militar".
La versión de Propper, extrañamente, aporta además el nombre del oficial chileno del Ejército "que había matado al Presidente Allende". Su fuente es, siempre, el delegado del FBI, Robert W. Scherrer. "Después de pasarse casi dos días bebiendo cafés y tragos con varios confidentes chilenos, Scherrer descubrió [en 1977] lo que quería saber: el capitán René Riveros era un héroe especial para algunos de sus colegas de las FFAA chilenas, porque él fue quien mató al Presidente Allende en el asalto a La Moneda. Este hecho era entonces un secreto de Estado radiactivo", escribe Propper.
En concreto, y citando verbalmente un informe de la Brigada de Homicidios, todavía atribuido a ella el 20 de septiembre de 1973 (amplia versión en El Mercurio del día siguiente, pág. 17), el flamante director militar de Investigaciones, general Ernesto Baeza, informa que "el cadáver (de Allende) yacía sentado sobre un diván de terciopelo rojo granate adosado al muro oriental, entre dos ventanas que miran a la calle Morandé, con la cabeza y el tronco levemente inclinados hacia el lado derecho, miembros superiores ligeramente extendidos, extremidades inferiores extendidas y un tanto separadas".
FOTO
La foto Nº 1416/73-A, sustraída a fines de 1973 del expediente de Investigaciones, y efectivamente tomada el 11 de septiembre, reproducida en estas páginas de La Nación de Santiago, es la primera de una serie oficial, que va de la A a la Z, hasta hoy guardada en secreto. La foto citada se puede encontrar en diversos sitios de Internet; no se indica procedencia y figura como de "autor anónimo". Muestra la real posición del cuerpo del Presidente muerto, que no está sentado, sino tendido en el sofá, hasta donde al parecer fue arrastrado (de ahí la posición rígida de las piernas), cargado sobre una frazada doblada puesta bajo su espalda, como se aprecia claramente en la foto.
El cineasta Patricio Guzmán, autor del galardonado documental ‘Allende’, que estuvo a primeras horas del 11-S filmando en las afueras de La Moneda, declaró hace pocas semanas a la BBC de Londres que, con anterioridad a esta foto, el cuerpo de Allende muerto yacía tendido en el suelo.

CROQUIS
Pero el 20 de septiembre de 1973, el general Baeza, que ya había olvidado su transitoria renuncia, añadía que "Los proyectiles suicidas fueron disparados con el arma puesta entre las rodillas y el cañón pegado a la barbilla" (¿cómo las piernas separadas, entonces?). Y agregaba: "Arma utilizada: fusil-ametralladora núm. 1.651, de fabricación soviética, en cuya culata se leía la inscripción: "A Salvador, de su compañero de armas, Fidel".
Todo claro, salvo que el fusil-ametralladora AK-S, que aparece en el Croquis Nº 15254 de la Policía Técnica de Investigaciones, dibujado ex profeso entre las piernas de Allende muerto, no tiene culata, en el sentido tradicional del término, esto es, culata de madera, como en la foto de la célebre metralleta que luce en sus manos su creador, el general del Ejército Soviético Mijail Kalashnikov. (Foto ya publicada por La Nación de Santiago de Chile, el 30 de junio de 2006, última página).
El arma dibujada en medio del cuerpo de Allende por el "perito" de Investigaciones, en el croquis aquí reproducido, es uno de los AK-47-S, o AK-S, que portaban los miembros del GAP que combatieron en La Moneda. Ese día había una treintena de ellos en Palacio. (Los expertos han observado que falta en el croquis un detalle fundamental: la mira del fusil, que es mayor, incluso, al diámetro del cañón).
El AK-S es el usado internacionalmente por paracaidistas y otras tropas especiales, o por guerrilleros. De "culata rebatible", es decir, plegable, y en la práctica un tubo de metal liviano que termina en una especie de semi herradura, para apoyarla en el hombro, si se va a disparar apuntando con precisión. (Hay fotos de Allende junto al "Coco" Paredes haciendo prácticas de tiro en El Cañaveral con una de esas metralletas (cualquiera) de la guardia presidencial).
En combate, la culata "rebatible" del AK-S se gira en 180 grados y se pone sobre el cañón, para disparar desde el costado, colgando en ese caso de una correa que pasa detrás del cuello, y haciendo desaparecer la extensión posterior a la empuñadura. (Ver foto de los GAPs que acompañan a Allende alistándose para la batalla en el interior de La Moneda). Un arma tan de campaña no está hecha para intercambio de regalos entre Jefes de Estado, lo que refuerza que Fidel le obsequiara a Allende el modelo clásico de AK-47, con culata rígida de madera.
EL AK NO ESTUVO
La presencia de la dedicatoria "en la culata" (una lámina de bronce atornillada en ambos extremos a la madera), la recuerda expresamente el Dr. Oscar Soto, médico de cabecera del Presidente, en su libro "El último día de Salvador Allende’, pagina 66, y también Tati, Beatriz Allende, la hija mayor, en su discurso en La Habana, en el homenaje masivo a su padre, organizado por Fidel Castro, el 28 de septiembre de 1973, en la Plaza de la Revolución "ante un millón de personas".
Pero aparentemente, del fusil-ametralladora dedicado por Fidel Castro, no salió ningún tiro el 11 de septiembre, ni el arma estuvo en La Moneda, al menos mientras Allende vivió. Desapareció ese mismo día, y nunca más se lo ha vuelto a ver, posiblemente destruido –junto a todas las otras pruebas físicas de las armas y proyectiles que pudieron intervenir en la muerte de Allende— por orden del general Javier Palacios, siguiendo instrucciones de la Junta Militar.
El asesor político de Allende y perseguidor implacable de Pinochet, el abogado español Joan Garcés, frecuentaba tanto la casona presidencial de Tomás Moro como el refugio de El Cañaveral, camino a Farellones, donde Allende compartía algunos días con Miria Contreras Bell, la Payita, sus familiares y amigos. "La metralleta obsequiada por Fidel Castro a Salvador —le ha confirmado Garcés a su amigo Víctor Pey (el dueño de El Clarín)— nunca salió de El Cañaveral; siempre estuvo allí, expuesta en una pared del living".
La noche del 10 al 11 de septiembre, tanto Joan Garcés como el periodista Augusto Olivares pernoctaron en Tomás Moro, junto a la guardia presidencial, en las proximidades de las habitaciones donde descansaba Allende, en vigilia por los acontecimientos que presagiaban la proximidad del Golpe de Estado. En la madrugada volaron a La Moneda, tras los autos que llevaban al Presidente y su escolta, armada con fusiles-ametralladora AK-S para cada uno de sus integrantes. Éstos eran 20 ó 23, según distintas fuentes, pero el arma obsequiada por Fidel Castro seguía en El Cañaveral.
Es cierto que la Payita, al enterarse del golpe de Estado, bajó inmediatamente hacia Santiago, junto a 13 GAP, entre ellos su hijo, Enrique Ropert, de 19 años. Pero no pudieron llegar con sus armas hasta la misma Moneda. Se ignora si bajaban con el AK obsequiado por Fidel Castro. Los hombres de El Cañaveral fueron hechos prisioneros en la Intendencia, incluido el hijo de la Payita, desarmados todos inmediatamente, y sólo ella, a duras penas, y sin llevar en las manos nada más que su cartera, gracias a su audacia y encanto, logró atravesar las barreras policiales y meterse en el Palacio Presidencial. Desde allí trataría en vano de rescatar a su hijo, que hasta hoy permanece como detenido-torturado-desaparecido.
Así, en el mejor de los casos, la metralleta de Fidel quedó secuestrada en la Intendencia (Morandé esquina Moneda), aunque lo más probable es que "nunca haya salido de El Cañaveral" como sostiene Joan Garcés. Pero en la Intendencia, a media mañana, se habían instalado los militares, y desde allí (o desde El Cañaveral, también ocupado por fuerzas insurrectas) fue fácil trasladar aquel AK a La Moneda, una vez concluida la batalla, disparar dos balazos a la muralla, atravesando el gobelino, e inventar la fábula del "suicidio de Allende con el obsequio de Fidel" que propagandísticamente asociaba —y en forma subliminal— el final de la vía pacifica al socialismo con el castrismo… Un recurso que ni los militares, ni la derecha, ni la Embajada norteamericana iban a dejar de lado.
UN SOLO DISPARO
Desde los detectives de la guardia presidencial, que defendieron la vida de Allende en La Moneda, hasta los doctores del Instituto Médico Legal, que practicaron la autopsia esa misma noche del 11-S, ante los jefes de Sanidad de cada una de las ramas de las FFAA, muchos coinciden —con distintos grados de certeza— en que el Presidente murió de un solo balazo. Incluso, en un informe oficial, se menciona expresamente un cartucho de bala de pistola, que yacía (muy visible) a los pies del occiso, ya percutado, aunque se elude identificar el arma de donde provino.
Estos testimonios y documentos destruirían la tesis sostenida hasta su muerte, en junio pasado, por el general Javier Palacios Ruhman, de que Allende se suicidó utilizando una metralleta AK que disparaba 20 balas en un segundo, independientemente de si había sido regalada por Fidel Castro o no. Es cierto que el ‘Kalashnikov’ también se podía disparar tiro a tiro, es decir, uno a uno, pero no de dos en dos, ni de cuatro en cuatro. Considerado en ese momento el mejor fusil de asalto del mundo, ó se lo disparaba en ráfaga, vaciando el cargador, o se iba operando tiro a tiro.
Es cierto también que le habría bastado un solo disparo del AK a Salvador Allende para quitarse la vida. ¿Pero cómo justificar entonces los dos balazos incrustados en el gobelino que cubría la pared posterior al sofá donde fue depositado su cuerpo ya sin vida? ¿O se necesitaba reforzar la idea de "varios" disparos de una metralleta para justificar la presunta utilización del arma obsequiada por Castro?
En los informes posteriores de la Policía Técnica y de autopsia (noche y madrugada del 11 y 12 septiembre 73), en ningún párrafo se indica el calibre de la —o las— balas que ultimaron a Salvador Allende, de tal manera que no se determinó finalmente si eran de metralleta o de pistola. Esto ha sido apreciado como altamente "sospechoso" y "más que grave" por distintos autores, entre ellos el chileno Hermes Benítez, que escribió recientemente en Canadá el libro "Las muertes de Salvador Allende", presentado el pasado lunes 4 de septiembre en Santiago por la editorial Ril.
En sus últimos años, el general Javier Palacios hizo declaraciones oficiosas, relatando que luego de los "dos" disparos suicidas, un tercer proyectil había quedado atascado en el cañón de la AK-47 regalado por Castro a Allende. (Arma que nunca volvió a aparecer o ser vista, ni por expertos ni por profanos). Y, además, la experiencia internacional parece desmentir a Palacios.
Los soldados norteamericanos que combatieron en Vietnam, enfrentando a guerrilleros que se batían con el mismo tipo de metralleta, tenían una gran admiración por esa arma, y su afirmación de que "puede pasar un tanque sobre ella, y sigue funcionando" es utilizada hasta el día de hoy en la publicidad de los fabricantes rusos, que continúan exportándola a todo el mundo. Agregan (siempre con el apoyo de citas estadounidenses) que aunque caiga al barro en medio del combate, o se lo encuentre abandonado y oxidado, tras una ligera limpieza, el AK sigue disparando como si nada, con la misma velocidad de tiro.
DRES. Y DETECTIVES
Tres de las mejores periodistas de investigación de América Latina, Mónica González, Patricia Verdugo y María Olivia Monckeberg, entrevistan en la revista ‘Análisis’ del 22 de junio 1987, a los detectives (funcionarios oficiales; no del GAP), que combatieron lealmente junto al Presidente Allende en La Moneda, y sus declaraciones son sorprendentes.
En el reportaje del trío estelar, "Así murió Allende: hablan los detectives de La Moneda", se adhiere sin vacilar a la tesis del suicidio. "Que la izquierda estuviera manteniendo el mito del Presidente asesinado, no le hacia bien a nadie" —recordaría años después Patricia Verdugo.
Las periodistas recogen el relato de los ex funcionarios de Investigaciones Juan Seoane, Quintín Romero y David Garrido. "La nota reconstruye lo ocurrido en esa fría mañana de septiembre: la conversación telefónica entre el almirante Patricio Carvajal y Allende, exigiéndole que se rindiera. La decidida negativa del Presidente. Las bombas cayendo sobre La Moneda. La decisión de Allende de quedarse y resistir. El ruido de UN disparo (textual). La certeza de que el presidente se ha suicidado".
Algunos de esos detectives y un ex GAP sobreviviente, repiten ante las cámaras de televisión de Canal 13, pasadas las 23 horas del 11 septiembre 2003, en un programa a treinta años del golpe: "Sentimos UN disparo muy diferente cuando se mató Allende". (Visto y registrado por el autor de esta nota).
Yo mismo le pregunté hace algunos meses a otro de los resistentes en Palacio, el secretario de prensa e íntimo del Presidente Allende, Carlos Jorquera, con la confianza de una amistad de varias décadas:
—Negro: ¿Tenía una pistola el Presidente Allende?
—Pero claro que la tenía, Turco. Hasta yo la anduve trayendo una vez, todo el día, cuando fuimos a Bogotá (en la gira por países sudamericanos, en 1971), porque él, por protocolo, no la podía ir cargando, obviamente".
NUNCA EN PLURAL
En el informe final de la autopsia médica, concluida en el Hospital Militar la madrugada del 12 de septiembre, se afirma textualmente que ""La causa de la muerte (de Allende) es LA herida a bala cérvico-buco-cráneo-encefálica reciente, con salida de proyectil... EL disparo corresponde a los llamados "de corta distancia" en medicina legal... EL disparo ha podido ser hecho por la propia persona". En ningún párrafo del documento se admite que puede haber sido más de un tiro la causa de la muerte del Presidente de la República.
Así se registra que "en ambas manos hay salpicaduras de sangre, especialmente en la derecha". (Probaría suicidio con pistola; derecha muy lejos si bajó hacia gatillo de la metralleta).
"En la región submentoniana, inmediatamente por detrás del borde inferior del hueso maxilar inferior, se observa UN orificio de entrada de proyectil…" —señala la autopsia del Instituto Médico Legal.
"EL proyectil perfora el piso de la boca…" —agrega en singular.
Se describen luego los daños causados por la bala en su trayectoria hacia arriba, en la lengua y dientes, y agrega: "EL proyectil, continuando con su avance, se abre paso a través de la masa encefálica…" , y describe los destrozos causados en el cráneo del presidente.
Agrega: "EL proyectil sale finalmente al exterior por la parte alta y la mitad posterior de la bóveda craneana…presentando una zona constituida por diversos desgarros de disposición radiada, a expensa de los cuales es posible reconstruir UN orificio, irregularmente redondeado". (3a. hoja de la autopsia nº 2449/73).

"CONCLUSIONES:
1º.- Cadáver de sexo masculino, identificado como SALVADOR ALLENDE GOSSENS.
2º.- La causa de la muerte es LA herida a bala cérvico-buco-cráneo-encefálica, reciente, con salida de proyectil.
3º.- La trayectoria intra-corporal seguida por EL proyectil, estando el cuerpo en posición normal, es: de abajo hacia arriba, de delante hacia atrás y sin desviaciones apreciables en sentido lateral.
4º.- EL disparo corresponde a los llamados ‘de corta distancia’ en medicina legal.
5º.- El hallazgo de carbón y productos nitrados en los tejidos interiores del (de EL) orificio de entrada, como la mucosa de la lengua y en una esquirla ósea en la base del cráneo, justifica la apreciación de que EL disparo ha podido ser hecho con el cañón del arma directamente apoyado sobre los tegumentos".
6º.- EL DISPARO ha podido ser hecho por la propia persona.
Saludan atte. a US
(firmado) Dr. José L. Vásquez R.; Dr. Tomas Tobar Pinochet, Instituto Médico Legal. AL SEÑOR FISCAL DE LA PRIMERA FISCALÍA MILITAR, PRESENTE. (Texto completo, en Mónica González, ‘La Conjura: los mil días del Golpe’, págs. 489-494).
TODO MUY RARO
El Dr. Tobar se suicidaría años más tarde. Nunca se ha informado públicamente de ello, ni de las causas que motivaron su decisión. Siendo el principal de los anátomo-patólogos ejecutantes, logró resistir las presiones de los golpistas para "registrar" disparos múltiples en el cadáver de Allende, que no los había.
El médico-director de los servicios de Sanidad del Ejército, Dr. José Rodríguez Véliz, que debía presenciar la autopsia junto a sus iguales en rango, de la Armada, FACH y Carabineros, se abstuvo y salió del pabellón, pretextando que había sido compañero de curso del Presidente Allende mientras estudiaban Medicina en la Universidad de Chile.
Sólo los laboratoristas de "física y química" de la Policía Técnica (y no los detectives de la Brigada de Homicidios, finalmente) consignaron que, si bien "la muerte del Señor Allende Gossens, se produjo como consecuencia de UNA herida a bala… no se descarta la posibilidad de que se trate de dos trayectorias correspondientes a dos disparos de rápida sucesión".
Lo que nadie supo hasta el año 2003 –al menos públicamente— es que, en el momento de morir, acompañaban o estaban en las proximidades de Allende, y no en la fila de los que bajaban por las escaleras, al menos ocho personas, la mayoría de ellos médicos, aunque algunos de éstos lo hacían en su calidad de expertos en defensa militar, y sin la bata blanca que llevaban los otros.
Según relató del Dr. José Quiroga, cirujano que actualmente reside en Los Angeles (California), y entonces miembro del equipo médico que cuidaba al Primer Mandatario, no sólo el Dr. Patricio Guijón vio morir a Salvador Allende, sino también el entonces ministro de Salud, Arturo Jirón, Hernán Ruiz Pulido (cardiólogo), el abogado Arsenio Poupin, Subsecretario General de Gobierno, Enrique Huerta, Intendente de Palacio, que profesaba una lealtad sin límites al Presidente, y el detective David Garrido.
Pero, además de los nombres revelados por el Dr. Quiroga en el diario La Opinión de California (11.09.2003), integraban también el grupo dos o tres "súper-gaps", uno de los cuales era el Nº 1 del aparato político-militar del PS, de nombre de guerra, "Máximo": el estudiante de medicina Ricardo Pincheira, de 28 años.
OTROS SECRETOS
Fue "Máximo" quien impidió que ingresara al Salón Independencia (el "living" le decía ella, tal vez porque quedaba al lado del comedor de Palacio), Miria Contreras, la Payita. Ella había detenido su descenso por las escaleras hacia Morandé 80, cuando se dio cuenta que Salvador Allende se retrasaba, y luego oyó "los disparos" —dijo ella, la única que habló en plural, en carta secreta a Beatriz Allende, la hija mayor del mandatario, dando a entender que sabía del suicidio—. Le escribió a fines de 1973, mientras se encontraba escondida (no asilada oficialmente) en la Embajada de Cuba en Santiago. La carta fue publicada sólo en años recientes por ‘The Clinic’.
"Al final todos tuvimos que bajar a la carrera" –contó el Dr. Quiroga desde Los Angeles, California--, urgidos por los soldados que nos exigían abandonar de una vez La Moneda". Lo hicieron en medio de patadas y culatazos de la soldadesca, que también alcanzaron a la Payita y otras mujeres.
Una vez afuera, por una misteriosa razón secreta, que aun hoy, 33 años después no se ha develado, terminada la conquista a sangre y fuego de La Moneda, el General Palacios liberó horas mas tarde a todos los médicos que se manifestaron como tales, salvándose de correr la suerte de los otros defensores de la sede del gobierno constitucional, algunos de los cuales hasta hoy figuran en las listas de detenidos-torturados-desaparecidos y/o fusilados.
"Después, sólo permaneció arriba el Dr. Patricio Guijón Klein, junto al cadáver de Allende, como él mismo ha testificado" –concluyó Quiroga.
En verdad siempre ha parecido rara la historia de este extraño "testigo único", impedido de salir del país por décadas, debido a un irregular "arraigo militar", que él ha acatado en silencio y resignación. ¿Cuál será el motivo?
En una célebre entrevista concedida a la revista ‘Cauce’ en septiembre de 1984, el Dr. Guijón dijo repetidamente que vio a Allende "cuando se pegaba EL balazo". Así: "EL balazo"… Pero insistió en que el líder de la Unidad Popular, que encarnó los sueños de toda una generación de izquierdistas, en Chile, América Latina y otros lugares del mundo, se apuntó a sí mismo con una metralleta. ¿Creerle o no? ...El misterio continúa....

LAS PERRAS RABIOSAS....El "escalafón femenino" de la tortura


Las torturadoras de la espoca de la dictadura de Pinochet
LAS PERRAS RABIOSAS.
El "escalafón femenino" de la tortura.
Junto a los torturadores consumados, entre los agentes más crueles en la sala de torturas aparecen las mujeres que se pusieron al servicio del terror. Un número muy importante estuvo en labores administrativas que permitieron el funcionamiento de los aparatos represivos, pero también las hubo en funciones operativas directas, en secuestros, torturas, ejecuciones y desaparición de prisioneros. Esta es una muestra.
El importante caso del secuestro de Miguel Angel Sandoval se une al conocido como "de los 119", por el número de quienes se intentó hacer aparecer como muertos en riñas internas en Argentina en la denominada "Operación Colombo".Testigos del secuestro de Sandoval relatan haberlo visto en Villa Grimaldi hasta el 10 de febrero de 1975, día en que es sacado junto a María Isabel Joui Petersen, María Teresa Eltit Contreras, Renato Sepúlveda Guajardo, Jorge Herrera Jofré y Claudio Silva Peralta, todos desaparecidos.El testimonio de María Isabel Matamala entrega otro dato: fue detenida por Osvaldo Romo y llevada a Villa Grimaldi, torturada durante 15 días por el mismo Romo y Basclay Zapata, e interrogada por Moren, Krassnoff, Laureani, Ricardo Lawrence, Ferrer y una mujer apodada "la comandante", cuyo nombre era Rosa Humilde Ramos.
Las torturadoras de la DINA
La sobreviviente María Salinas Farfán señala que vio a muchos detenidos que hoy están desaparecidos y que, entre los agentes, puede reconocer a Romo, Laureani, Krassnoff, Moren Brito, Luz Arce, Marcia Merino y Alicia Gómez (María Alicia Uribe Gómez), "la Carola".Osvaldo Romo reconoce que entre los torturadores de Villa Grimaldi estaban César Manríquez, Wenderot y Palmira Almuna. Basclay Zapata, alias "el Troglo", declara que "en 1975 se casó con Teresa Osorio Navarro, también funcionaria del organismo" y que salía junto a Luz Arce a "porotear" en un vehículo por las calles de Santiago. Teresa Osorio dice haber "ingresado como empleada civil de la Armada en 1974, siendo destinada a trabajar en la DINA, en el cuartel de Villa Grimaldi, como secretaria de Krassnoff. Supo que los agentes de la DINA estaban divididos en grupos, denominados ‘Halcón’, ‘Purén’, ‘Aguila’ y otros, llamándose ‘Caupolicán’ el conjunto de éstos.Reitera sus dichos en careo con Eugenio Fieldhouse (también agente), insistiendo que ella no salía a detener".
Fieldhouse, proveniente de Investigaciones, admite que entre los agentes de Villa Grimaldi se encontraban Teresa Osorio, Rosa Humilde Ramos y Palmira Almuna. Mientras que el sobreviviente Raúl Flores Castillo relata que fue detenido "por sujetos armados, uno de los cuales se identificó como Osvaldo Romo, lo subieron a un vehículo en el que había más personas, una mujer a la que le decían ‘la negra’ (Teresa Osorio) y un sujeto al que llamaban ‘el Troglo’".
Si bien muchas de las mujeres que pertenecieron a la DINA realizaron labores administrativas, existe un equipo que ha sido catalogado por los sobrevivientes como "las más sádicas y crueles". Entre ellas destacó la subteniente de Carabineros Ingrid Felicitas Olderock Oelckers, quien fuera instructora de torturadores ya en la escuela inicial de Tejas Verdes. Como integrante de la Brigada Purén fue adiestradora de los perros usados en las vejaciones sexuales cometidas contra hombres y mujeres en el cuartel secreto "Venda Sexy".También subteniente de Carabineros, Palmira Isabel Almuna Guzmán, alias "la Pepa", fue integrante de la Brigada Purén y torturadora en José Domingo Cañas bajo las órdenes de Ciro Torré Sáez, posteriormente trabajó bajo las órdenes de Pedro Espinoza Bravo. Era la encargada de seleccionar e instruir a futuras agentes, que eran infiltradas como mujeres frívolas y bonitas en diversos ámbitos de relevancia política nacional. Pasó a la CNI y en 1985 retornó a Carabineros, desempeñándose en un centro correccional de menores en Iquique con el grado de comandante del escalafón femenino. Fue denunciada en su casa de Luis Beltrán 1000, en Pudahuel, el 31 de mayo de 2003, luego de lo cual no se le ha vuelto a ver por el barrio, probablemente viviría en Iquique.
Nélida Gutiérrez Rivera fue secretaria privada y amante de Manuel Contreras.Luego de la detención de su jefe, continuó como su secretaria a media jornada en las oficinas que éste tenía en la calle Ricardo Lyon, el resto del tiempo lo dedicaba a su Boutique "Mané" (Manuel y Nélida) en el caracol de Lyon y Providencia.Si bien no se conoce con certeza el rol que cumplió Viviana Pincetti Barra, que aparece recibiendo sueldos de la DINA y es hija de Osvaldo Pincetti Gac, alias "charla", su padre la llevaba de "visita" a Villa Grimaldi y otros cuarteles del organismo represivo.Variados testimonios hablan del terrible rol que cumplió Marcia Alejandra Evelyn Merino Vega, alias "la flaca Alejandra", como agente tras ser militante del MIR. Por estos días vive en una zona insular de Chile, desde la que viaja a Santiago para prestar declaraciones en los diversos juicios contra la DINA.Otra mujer convertida en agente fue Luz Arce Sandoval, quien pasó de militante del PS a la DINA.
Sobrevivientes la recuerdan presente en las sesiones de tortura en Villa Grimaldi, Londres 38 y Cuatro Alamos. Continuó su trabajo en la CNI y en 1990 se puso a disposición de los tribunales para declarar en casos de desaparecidos. Hoy vive fuera de Chile y retorna circunstancialmente para aportar datos en procesos judiciales.
María Alicia Uribe Gómez, alias "Carola", de militante del MIR pasó a ser agente de la DINA, luego de la CNI y después de 1990 fue integrada al DINE.Junto a otras colaboradoras efectuaban verdaderos "desfiles de moda" con la ropa de prisioneras asesinadas en los cuarteles de la DINA. Fue vista en Villa Grimaldi, Cuatro Alamos y José Domingo Cañas.
Como "la comandante" era conocida Rosa Humilde Ramos Hernández, torturadora en José Domingo Cañas y Villa Grimaldi e integrante de la Agrupación Aguila de la Brigada Caupolicán. Su recuerdo es imborrable entre los sobrevivientes por su apariencia masculina y el sadismo que aplicaba en las torturas. Cruel es también María Teresa Osorio, alias "Soledad" o "la negra", esposa de Basclay Zapata.
En la Brigada Purén, dedicada a la represión del PS, el PC y la DC, aparecen con funciones la detective Ximena San Juan, Elsa del Tránsito Lagos Salazar, Francisca del Carmen Cerda Galleguillos y Nancy Edulia Vásquez Torrejón, alias "Pelusa".
En la Agrupación Halcón II de la Brigada Caupolicán, grupo que participó en el enfrentamiento con Miguel Enríquez, estaba María Gabriela Ordenes, alias "Marisol", a quien se vio presente en sesiones de tortura.
Agentes en funciones administrativas eran Mirtha Espinoza Caamaño, secretaria de la DINA, que trabajó bajo el mando de Augusto Deitchler en la Subdirección de Inteligencia Interior. María Gabriela Coll Webar, secretaria del staff del Cuartel General. Marta Smock Teixido, secretaria del staff del Cuartel General en la Subdirección de Inteligencia Económica. Sandra Montecinos Sepúlveda, secretaria del staff del Cuartel General. Eliana Quilodrán, alias "Ely", agente de la Dirección de Operaciones que actuaba bajo el mando de Pedro Espinoza Bravo en la sección de Educación e Informática. Teresa Aburto, secretaria de la Sección C-2, que continuó trabajando en la CNI y luego en el DINE. Enriqueta Salazar Contreras, secretaria de la Subdirección de Inteligencia Interior con labores directas con Rolf Wenderoth y que luego sería integrada a Carabineros. Maribel Maringue Moya, secretaria del Subdirector tras la salida de Wenderoth, y que posteriormente continúa cumpliendo funciones en la dirección de la CNI.
También aparecen Ana María Rubio de la Cruz, alias "Carmen Gutiérrez", Suboficial del Ejército y secretaria de la Subdirección de Inteligencia Exterior, implicada en el asesinato del general Carlos Prats y su esposa.María Eliana Moncada Prieto, secretaria de la Subdirección de Inteligencia Exterior, que luego se integra al Departamento de Contrainteligencia. Sara Aguila Márquez, asistente social de la Subdirección de Personal. Carmen Avila Ferrada, Secretaria de Arturo Ureta Siré en la Subdirección de Inteligencia Exterior, posteriormente pasa a cumplir el mismo cargo en la CNI, bajo el mando del Coronel Suau. Alejandra Damián Serrano, que utilizaba el alias "Roxana", era secretaria de Michel Townley.
La enfermera María Eliana Bolumburú Taboada (Bolumburó según la lista de "Elissalde y Poblete") integró la Brigada de Salubridad de la DINA, trabajando en las clínicas clandestinas junto a varios médicos que asesoraban las torturas. El último dato de su paradero la ubicaba trabajando en una empresa farmoquímica de la calle Ejército y viviendo en una villa de Maipú.
La chica del Comando Conjunto
Parece que la única mujer del Comando Conjunto es la famosa Pochi, a quien se le vio vestida de uniforme escolar preguntando por personas que luego serían secuestradas. También estuvo activa en las torturas que se le infligieron a decenas de prisioneros en los centros clandestinos de tortura conocidos como Nido 20 y Nido 18.Viviana Lucinda Ugarte Sandoval, fue soldado (r) de la FACH, con destinación a la DIFA y al Comando Conjunto. Esposa del general Patricio Campos Montecinos, Director General de Aeronáutica Civil hasta la denuncia realizada por el diario La Nación. Procesada en dictadura por el ministro Cerda como autora de asociación ilícita criminal y cómplice de la desaparición de Reinalda Pereira y Edrás Pinto, amnistiada por el juez Manuel Silva Ibáñez. Por estos días sigue siendo involucrada en los procesos que se llevan contra el Comando Conjunto.
LUZ ARCE
UNA DESQUICIADA
VIVIANE UGARTE SANDOVAL, ESPOSA DEL GENERAL DE AERONAUTICA PATRICIO CAMPOS MONTE
OTRA PERRA.....

Friday, December 29, 2006

Fin de 2006..el año en que se fue el TIRANO...


Gran año nos deparo este 2006 ,grandes triunfos ,como desepciones , quiero recordar a todos quienes me han ayudado en este duro camino que es la musica y la vida, a mi familia ,mis hijas,cata y barbara ,a mi compañera Ana Maria complice en este largo camino,a mis viejos amigos de siempre ,carlitros,herrera,en especial al vitoco ,con quien he aprendido a escuchar la musica con otros oidos,a los manifiestos en esta travisia musical con altos y bajos ,a la vieja jaime y a su prole,al wata de chillan que aun nos espera con pipeño.
2006 año de perdidas y triunfos ,de derrotas y triunfos, a todos quiero agredecer , a la baby ,el alan y el moreno que recorren alguna plaza de barcelona, al vlady que dia a dia me enseña mas de chavez desde venezuela ,al jaime chico que se fue a buscar las notas perdidas en roma ,al harry joter que entre maqueta y maquetas aprende a construir la vida entre notas y notas .; a mis padres ,a mis hermanos ,en especial al que desde el sur ,mi mitad lejana aprendemos de la vida paso a paso , a la yayo,al nacho,al cototillo,a la amandurri ,mis sobrinos queridos .
en lo especial en este año de cambios ,el mas hermoso es que por fin podre dormir tranquilo ya que el cuco ya no esta mas ,desde ese maravilloso 10 de diciembre las noches son mejores.
Con despedidas de Puente alto y con buenas bienvenidas de maipu un abrazo a todos quienes danzan en esta bella musica que es mi vida ....COMENZO EL CARNAVAL TODOS A BAILAR QUE NADIE SOBRA:::FELIZ 2007.

Tuesday, December 26, 2006

La música chilena bajo Pinochet


Por Marisol García - La Nación
Sabíamos de su gusto por los libros de historia, los mariscos y el trote. Pero jamás trascendió qué música privilegiaba Augusto Pinochet en la intimidad. Se adivinaba que tras la contratación al Festival de Viña de baladistas como Roberto Carlos se estampaba el fanatismo de Lucía Hiriart, a quien su marido acompañó en el palco cuando, en 1975, se apareció el hombre de “Detalles”. Pero ni entonces el capitán general parecía particularmente entusiasmado. Salvo un par de canciones, pocos músicos lo emocionaron de verdad.

El siguiente es el retrato parcial de una faceta que apenas se ha asomado en el debate sobre las consecuencias culturales de la dictadura chilena. En septiembre de 1973, la Junta Militar se hizo cargo de un país que bullía de creatividad musical, y que al fin lograba afirmarse en una continuidad de publicaciones, figuras y festivales como los que laten en todo país sano. A punta de balas, exilio, censura y vulgaridad, la administración de Pinochet silenció un pilar de identidad que aún no logramos reconstruir del todo.
FOLCLORE NORTINO AL FREEZER
No se habían cumplido ni tres meses del golpe y la dictadura ya había asestado acaso sus golpes más fieros contra la música chilena. Antes del fin de 1973, ningún gremio artístico lloraba más bajas.
Del movimiento de Nueva Canción Chilena, casi no había nombre a salvo: Víctor Jara había terminado sus días con 44 balazos en el cuerpo, y Ángel Parra pasaba por centros de detención y tortura antes de partir a exiliarse a México. Eran novedades de las que debían enterarse a la distancia los otros nombres emblemáticos del género, pues de sus respectivas giras europeas, Inti-Illimani y Quilapayún simplemente no pudieron volver. Súbitamente, gente como Isabel Parra y Patricio Manns habían pasado de las cumbres de los rankings a la clandestinidad, el asilo y el exilio. También el destierro forzado dividió profundamente las carreras de, entre otros, “Payo” Grondona, Charo Cofré, el “Gitano” Rodríguez, y parte de los grupos Cuncumén y Quelentaro.
La Nueva Canción Chilena había sido un movimiento tan íntimamente asociado a la UP, que la Junta Militar consideró su extinción un asunto de primera necesidad. Las oficinas con el estudio de Dicap (sello disquero de las JJCC y catálogo para casi todo el movimiento), en calle Sazié, fueron allanadas esa misma semana. Se incautaron, rompieron y/o quemaron cintas con música aún inédita, según recuerda Ricardo Valenzuela, entonces director general del sello, detenido horas después del bombardeo a La Moneda. Hoy que los audios se guardan en computadores desconocemos el valor único que entonces tenían las llamadas cintas-máster, cuya inexcusable destrucción en sellos pequeños y transnacionales explica una de las mayores taras de nuestra memoria cultural.
Aunque no recuerda la fecha exacta, el productor Camilo Fernández cuenta de una reunión que hacia fines de 1973 se realizó en el edificio Diego Portales, y a la que el entonces ministro secretario general de Gobierno, coronel Pedro Ewing, lo convocó junto a los ejecutivos de las tres principales disqueras con sede en Chile, EMI, Philips y RCA:
“Su interés era que dejásemos de grabar música que, en sus palabras, atentaba contra la nueva institucionalidad. De modo especial nos pidió abstenernos de difundir folclore nortino”.
La razón del recelo hacia la también llamada “música andina” se explicaba en parte por la difusión masiva que durante la UP había tenido el tema instrumental “Charagua”, de Inti-Illimani, como cortina característica de Televisión Nacional. “Eso hacía que, según Ewing, el gobierno de Allende se asociara a la música nortina”, continúa Fernández. “Yo, que era el único chileno de los convocados, le respondí que qué culpa tenía el norte del uso que le había dado el Gobierno. Recuerdo que mi ejemplo fue: ‘Es como si usted nos prohibiera usar la bandera chilena porque se enarboló en muchísimas tomas’. Su reacción fue, para mí, inesperada. Me dio la razón inmediatamente: ‘Entonces les pido, por favor, que pongan la música del norte por un tiempo en el freezer’. Freezer: ésa fue la palabra. Y ahí terminó la reunión”.
No había tiempo para sutilezas. Tras ser liberado de ocho meses de detención, Ángel Parra le hizo llegar al propio Ewing una carta manifestándole su intención de seguir cantando en Chile. La respuesta que recibió fue tajante: “Decía que mi voz, mi estilo y mi cara recordaban a la Unidad Popular. Y que eso era algo que en el país se encontraba prohibido”.
EL “ASESOR ARTÍSTICO” DE LA JUNTA
En el contexto de una institucionalidad cultural menos que precaria, la política oficial hacia la música fue una mezcla de saña y torpeza, prejuicio e improvisación. A poco de instalada en el poder, la Junta Militar contactó a Benjamín Mackenna, de Los Huasos Quincheros, para asesorar al régimen en lo que entonces se identificó como “relaciones culturales”. En su estudio homónimo sobre la Nueva Canción Chilena, el investigador René Largo Farías registra el testimonio del folclorista Héctor Pavez sobre una reunión de fines de 1973 a la que fue convocado junto a músicos como Hilda Parra, Homero Caro y algunos integrantes del Cuncumén, y en la que un grupo de militares encabezado por el coronel Ewing y el propio Mackenna creyeron conveniente indicarles lo siguiente:
“Nos dijeron la firme: que iban a ser muy duros, que revisarían con lupa nuestras actitudes, nuestras canciones, que nada de flauta, quena ni charango; que la ‘Cantata Santa María’ era un crimen histórico de ‘lesa patria’ [...]; que los Quilapayún eran responsables de la división de la juventud”.
En muy contadas ocasiones se ha referido Benjamín Mackenna a sus labores de asesoría a la dictadura. En entrevista de hace nueve años con “El Mercurio”, el músico describió su función como “una labor de extensión cultural. Nunca fui censor ni nada [...]. Mi labor era desarrollar proyectos culturales en el país. Pero creo que fue un error mío haber participado activamente, sin desconocer que tenía una adhesión al Gobierno militar, porque creo que eso identificó al grupo”.
De eso sí que no hay dudas. Los Huasos Quincheros hasta se ganaron el cupo artístico para representar a Chile en el acto inaugural del Mundial de Alemania 1974 (tras el cual no pudieron librarse de los golpes de compatriotas exiliados). Siete años más tarde serían de nuevo Los Quincheros los encargados de darle en Santiago una bienvenida de tonadas y cuecas al polémico Henry Kissinger.
Los músicos de izquierda que se libraron del exilio o la cárcel aprendieron de a poco el modo en el que el autoritarismo inocula el germen de la autocensura. Bandas como Los Blops, Los Jaivas e Illapu simplemente no soportaron quedarse en un país bajo toque de queda y casi todos sus espacios culturales cerrados, y terminaron por partir al extranjero o disolverse. Quienes se quedaron, como Congreso, sólo pudieron hacerlo concibiendo su trabajo como una causa.
“Sé que hoy suena como un acto heroico, pero en esas circunstancias tú no podías sentirte más que el grueso del pueblo de Chile”, explica ahora Pancho Sazo, vocalista del grupo de Quilpué. “Había gente jugándose la vida; entonces cantar era, creo yo, lo mínimo moral aceptable”.
En ese clima generalizado de temor, en el que cualquier disco con una canción contingente era considerado “material subversivo”, y en el que cada recital debía ser aprobado previamente por la intendencia, precaución y estupidez se parecían a veces demasiado. En el libro “La era ochentera”, los periodistas García y Contardo reúnen varios ejemplos de la más ramplona censura, desde la vez que se impidió que “Gracias a la vida” ganara un concurso en Televisión Nacional, a la revisión por parte de los militares de cada verso que se ejecutaría ante las cámaras, incluyendo los 24 “ay” del “Ay, ay, ay” de Osmán Pérez Freire.
Allí donde a los uniformados más les pesaba su rigidez era frente a cantautores de difícil clasificación. Un caso emblemático fue el de Fernando Ubiergo, el cantautor que en 1978 ganó el Festival de Viña con un tema de letra ambigua: “El tiempo en las bastillas”. Sin vínculo alguno con la generación de músicos simpatizantes de la UP, de llegada rápida entre el público femenino y un gusto por la ropa sencilla y blanca, Ubiergo era un artista atractivo para la redefinición cultural que pretendía la dictadura. Pero el cantautor fue el ahijado que Pinochet nunca pudo llegar a tener. Las tres veces que el comandante en jefe le hizo llegar invitaciones personales para conocerlo (la primera de ellas, al día siguiente de ganar Viña), Ubiergo se atrevió a negarse. El desdén tendría sus costos.
“Cuando estoy a punto de editar mi segundo disco [“Ubiergo”, 1979], la gente de IRT me comunica que ‘por órdenes superiores’ debo retirar cinco canciones”, recuerda el músico y hoy presidente de la SCD. Los títulos cuestionados eran probablemente más conflictivos por sus autores que por su contenido: “Poema XV”, de Pablo Neruda; “Te recuerdo, Amanda”, de Víctor Jara; “La era está pariendo un corazón” y “Canción del elegido”, de Silvio Rodríguez; y uno del propio Ubiergo (“Tango smog”). “Me opuse rotundamente, y ahí comenzó un proceso dramático, durante el cual llegué incluso a esconderme 23 días en el Cajón del Maipo, solo y aterrado ante un sinfín de rumores que aseguraban que me estaban investigando a mí y a mis padres. Muchos comentaban que yo era un ‘comunista solapado’”.
Del álbum salieron más tarde sólo mil copias, un tiraje absurdo para quien venía de vender 150 mil discos. Ubiergo partió a España, hastiado de la cantidad de veces que escuchó la frase “¿para qué te metes en las patas de los caballos?”. En 1981, Gloria Simonetti convertiría en éxito su versión para “Ojalá”. La cantante venía intentando hacía meses mostrar el tema por televisión, pero el único que se lo permitió fue Raúl Matas en un “Vamos a ver”. La trova cubana entraba al fin a Chile en la voz de una asumida pinochetista.
LA CANCIÓN OFICIAL
El paseo de cantantes por Televisión Nacional proveía a la dictadura de una cierta legitimación que coronó en 1977 el llamado Acto de Chacarillas. Setenta y siete famosos le prestaron entonces su rostro a Pinochet, contando cantantes como Juan Carlos Duque, Cristóbal, Juan Antonio Labra, Andrea Tessa, Roberto Viking Valdés y José Alfredo Fuentes. De las consecuencias laborales que tenía la negativa a ese u otros actos oficialistas supieron músicos diversos, como el baladista Osvaldo Díaz y Denisse, la rockera de Aguaturbia.
Lo aprendió también a punta de errores Luis Dimas. En el libro “El rey desnudo”, los periodistas Benavides y Montecino cuentan del accidentado show que debió montar el cantante para el Festival de Viña de 1977, antes del cual dos agentes le prohibieron incluir un tema del italiano Domenico Modugno. Al final de su actuación se le acercó un fan inesperado: el entonces oficial de Ejército Álvaro Corbalán, con quien forjó desde entonces una amistad constante que beneficiaría los contratos laborales del artista a la vez que las ansias de espectáculo del uniformado.
La relación con Corbalán sería a la larga un camino sin retorno para Dimas, quien en 1987 terminaría accediendo a firmar el acta de militancia de Avanzada Nacional y se convertiría en número fijo de varias giras nacionales de Pinochet. Pero la feble convicción ideológica de Dimas le impedía un compromiso incondicional. Su homenaje a Ricardo García (el ex locutor radial y fundador de Alerce) durante un “Festival de la Una” fue el inicio de un quiebre oficializado poco antes del plebiscito de 1988, cuando el cantante rechazó un contrato millonario para participar en un acto de campaña del ‘Sí’. No faltarían nombres para reemplazarlo. Aunque hoy parezca que los músicos pinochetistas son una rareza, hace menos de veinte años no costaba encontrar a quien quisiera plantarse al frente de esa mirada recién apagada y entonarle con convicción los versos de “El rey”.